Sobre una columna de Yolanda Ruiz
Es una excelente columna de opinión, como todas las que escribe esta periodista consagrada y, naturalmente, se refiere a la guerra entre el Estado judío y Hamás en Gaza.
Desde hace algún tiempo me pregunté la razón por la cual nadie comenta la verdad sobre la matanza de gazatíes en los pocos lugares en donde pueden encontrar comida y lograr una posible salvación de las inhumanas condiciones en las que se vive allí, y, en mi criterio, es muy sencilla: los miembros de Hamás también tienen hambre y necesitan comida, bebida, medicinas y elementos de aseo que se supone deben ser repartidos en esos sitios. Y, naturalmente, las fuerzas de Netanyahu, entrenadas para asesinar, deben atacar con fuego mortal a quienes acuden allí para recibir tales artículos básicos. Así asesinan mujeres, niños y ancianos, junto a población civil inocente, pero también a los activistas de Hamás, que deben ir a ellos para el mismo fin de sobrevivir.
Mientras los nazis usaron gases y otros medios masivos de exterminio contra los judíos, gitanos, discapacitados y homosexuales, hoy los judíos utilizan su poder para no dejar entrar a Gaza alimentos, bebidas, medicinas, gasolina y muchos elementos necesarios para la vida. Usan los pocos sitios en que pueden encontrarse elementos básicos para la vida para matar unos cuantos activistas de Hamás, sin importar que también mueran muchos pobladores de Gaza, como los ya nombrados.
Manuel de Urbina Gaviria, Bogotá
Abelardo el culebrero
Se lanzó a la presidencia Abelardo De La Espriella, aunque la verdad, nadie sepa su plataforma de gobierno, más allá de lugares comunes y discursos populistas. Abelardo De La Espriella es otro actor de esta comparsa, que a punta de prensa y bombo de los medios de comunicación afines a sus intereses pretende llegar a la presidencia. La verdad, no me imagino a De La Espriella de presidente; debo decir que hasta veo más proyección a Vicky Dávila, que por lo menos saluda a soldados.
De La Espriella, fuera de ostentar, no se le ve una postura medianamente seria. Ahora, en este país poco serio, puede llegar a ser presidente, así no tenga ni idea de a qué país va a dirigir.
Rodolfo Alberto Vanegas
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