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TLC con Canadá: ¿Exportamos riqueza o aprovechamos nuestra debilidad respecto al dólar?

Cartas de los lectores

22 de mayo de 2026 - 05:27 a. m.

Los acuerdos comerciales son saludables para la economía, pero sin competitividad los beneficios se diluyen.

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Los TLC impulsan el crecimiento económico al ofrecer más productos a precios favorables y abaratar los insumos. Canadá se destaca como socio estratégico por su estabilidad, poder adquisitivo y servicios de alta calidad que componen el 70 % de su economía, junto con su interés en América Latina.

El TLC con Canadá comenzó a negociarse en 2007, se firmó en 2008, se aprobó por el Congreso en noviembre de ese año mediante la Ley 1363, y entró en vigor en agosto de 2011, manteniéndose vigente hasta la actualidad.

Las dos naciones se proveen el 0,2 % de las importaciones totales según el MinCit. El tratado fomenta la cooperación económica, el comercio bilateral, la inversión y amplía los mercados con mejores condiciones mediante la liberación del 98 % de los aranceles.

Colombia exporta a Canadá principalmente café, oro, frutas, flores, plantas medicinales y de consumo, hullas y briquetas de carbón. Existe una oportunidad para fortalecer los productos agroindustriales y generar más valor agregado.

Canadá exporta a Colombia principalmente granos, trigo y cereales, carnes (porcina y bovina), maquinaria, vehículos y dispositivos electrónicos.

Además del comercio, este tratado propicia la cooperación laboral y protección del medio ambiente, con los principios de transparencia, trato nacional y trato de la nación menos favorecida, lo que indica que el exportador colombiano tiene las mismas condiciones que el canadiense, aunque en algunos escenarios puede quedar en situaciones de vulnerabilidad.

El TLC cuenta con mecanismos de protección: contingentes Arancelarios y/o Salvaguardia Especial Agrícola (SEA), para productos volátiles como frutas, azúcar y aceite de palma en Colombia, granos y vegetales en Canadá; y el Short Supply, que permite importar insumos escasos para mantener el valor agregado en la producción.

El tratado entre los dos países tiene ventajas y desventajas para Colombia. Excluyendo el periodo de la pandemia, desde 2011, cuando es su entrada en vigor, la economía crece de manera sostenida vía demanda agregada, incluso en escenarios de excesivas importaciones, esto implica un aumento de los bienes y servicios en la matriz social que se consumen en el futuro.

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Otras ventajas son el aumento de la IED –el capítulo ocho establece un marco robusto–; el crecimiento del tamaño del mercado en exportaciones como café premium y frutas exóticas en mercados con alto poder adquisitivo; y la implementación de mecanismos de protección que generan valor agregado.

Entre las desventajas, en Colombia se genera poco empleo de alto valor, limitando la demanda agregada a través del consumo. Existe una lenta diversificación y dependencia de materias primas. El índice de complejidad económica en 2023 es de 0.23 frente a 0.9 en Canadá, reflejando una asimetría estructural para tecnificar y diversificar las exportaciones. La balanza comercial es deficitaria, es decir, Colombia compra más de lo que vende; solo en 2018 y 2022 tiene saldo positivo, debido a la depreciación estacional del peso derivada de la incertidumbre por las elecciones presidenciales. Lo anterior refleja la inestabilidad política y no una mejora sostenida en la competitividad mediante la capacitación de los exportadores o políticas públicas.

David Fernando Sánchez Arévalo

Universidad Militar Nueva Granada

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