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Todos quieren ser presidentes y ninguno sabe por qué

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03 de septiembre de 2025 - 05:00 a. m.
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En el marco de una Colombia polarizada políticamente hablando, han surgido los primeros y para nada pocos precandidatos presidenciales para las próximas elecciones. Varios de ellos conocidos, otros no tanto, y otros simplemente no existen. Pero lo que todos tienen en común: ninguno sabe por qué quiere ser presidente.

Los nombres nos muestran personajes variopintos de la cultura política colombiana: los candidatos eternos que rozan su cuarta postulación a la casa de Nariño, usualmente con nulo éxito electoral. Los nuevos ‘caudillos’ que prometen derrocar al castrochavismo nacional con una mano en el pecho y la frente en alto. Los poco ortodoxos sucesores del presidente Petro, y los nuevos outsiders que buscan salirse del molde tradicional para lograr distanciarse del resto de sus colegas.

¿Pero realmente saben por qué quieren ser presidentes? ¿Es servicio a la comunidad o mero ego político? Es difícil descifrar a nuestros próximos candidatos, pero la respuesta no es tan complicada.

Estos aspirantes, más allá del populismo que encarnan, son personajes sin preparación, sin estudios superiores, ni experiencia en el sector público. Son simplemente el anhelo de algunos partidos o movimientos políticos por acariciar la presidencia de la república en época de polarización social. A muchos de estos precandidatos no solo les falta recorrido para siquiera merecer llamarse ‘candidato presidencial’, sino también un verdadero propósito para haber decidido lanzarse al matadero. Nuestros precandidatos no saben por qué quieren ser presidentes, solo han aprovechado el contexto para hacerse un nombre en la política a costa de la indecisión popular.

La polarización política es innegable, más aún cuando internacionalmente la coyuntura no devela un mejor presente del que tenemos hoy en Colombia. Por ello, la radicalización y el partidismo se hacen más presentes no solo para nosotros como sociedad, sino también para los políticos aspirantes a ser la cara visible de este conflictuado y temeroso país.

Las esquinas políticas se encuentran hoy día en el peak del conflicto ideológico, pues ya no se trata de partidos ni de coaliciones. Se trata ir a favor o en contravía del gobierno Petro. De continuar un periodo más con la izquierda o de dar un timonazo ideológico hacia una derecha radical y cada vez más extrema.

Ese es el panorama político colombiano, de blancos a negros, o se es petrista, o se es antipetrista, donde se anula por completo a posturas más centristas o menos radicales. Por consecuencia, los hasta ahora precandidatos no son más que un reflejo de la polarización sociopolítica global. De discursos sumamente conservadores con tintes dictatoriales hasta discursos absurdamente populistas los cuales carecen de sustentos sociales, técnicos y/o económicos.

En consecuencia, nuestros pretendientes han dejado de lado la sutileza y han afilado sus lenguas para demostrar que su intención más fuerte no es servir al país, a la sociedad o a los territorios; es hacer parte de un ciclo de conflicto político ideológico sin ser del todo conscientes de ello. Nuestro país no sabe qué quiere y sus representantes menos.

Andrés Calero

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JOSE JAVIER ANGARITA BOLADO(dvsxf)03 de septiembre de 2025 - 12:54 p. m.
Desafortunadamente padecemos un analfabetismo político, y de eso se aprovechan esa recua de vendedores de humo.
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