El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Un cuento y un comentario al editorial

Cartas de los lectores

06 de mayo de 2026 - 02:07 a. m.

Patitas sin memoria

La noche se presentó fría y vacía. Los rincones de la ciudad sudaban bajo una lluvia inclemente y él no encontraba dónde resguardar su flaco cuerpo. Ni un trozo de pan se advertía en las calles; el agua se había encargado de borrar toda esperanza. Sus patitas, aunque adaptadas al asfalto, ya no tenían fuerza para soportar aquel invierno. Solo le quedaba respirar y seguir, a pesar del cansancio. Agotado, divisó un pequeño lucero bajo un árbol: eran las sobras que algún habitante había dejado al azar.

PUBLICIDAD

Aquel bocado fue su segundo aire, dándole fuerzas para continuar. Recordó con tristeza su infancia; su “amo” le brindó los cuidados que su raza requería: alimento, frazadas y, sobre todo, amor. Las fotografías ocupaban el álbum familiar; era el centro de atención, una postal viviente cuyos videos se hicieron virales. Era una celebridad. De su linaje extrajeron una estirpe que fue rematada al mejor postor, hasta que su hueso favorito fue cambiado por la indiferencia.

Antes de lanzarlo al mundo sin defensas, el maltrato comenzó a filtrarse en su vida de forma sutil; su alimentación escaseaba y era sustituida por las sobras de varias noches. Sus necesidades eran relegadas a la sombra del escaso patio donde vivía y sus paseos fueron reemplazados por el aislamiento de dueños sumergidos en el alcohol. Ya no importaba si su piel empezaba a mostrar los estragos del tiempo; ya no generaba renta, a pesar de que ellos se jactaban de ser “defensores de los sin voz”.

Ahora es solo un paria en un lugar que terminó conociendo de la forma más cruel. Muchos se enriquecieron a su costa hasta el límite, para terminar abandonándolo a su suerte en una ciudad hostil y sin memoria. Ahora camina por ella, clamando por un poco de ese amor que un día le arrebataron.

Edisson Núñez Calderón

Sobre el editorial de la pelea entre Petro y Noboa

Según este artículo, el presidente Petro y Colombia debe quedarse calladito frente a las agresiones verbales y de hecho por Noboa, presidente de Ecuador. Todos sabemos que el tal presidente vecino lo hace por mandato del imperio en decadencia que está perdiendo sus zonas de influencia. Y como en esta Patria existen esos que la han vendido, pues se les facilita. Ejemplo: que por Paloma ya rebajó los aranceles, eso es una complicidad para tirarse al país, no al presidente Petro.

Sergio Clavijo Ortiz

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.