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Un editorial ingenuo sobre cultura

29 de septiembre de 2026 - 12:00 a. m.

Creía que la ingenuidad periodística solo era característica de algunos medios colombianos diferentes de El Espectador, mas, al leer su editorial de septiembre 26, "La cultura debe ser política de Estado, no de gobierno", me di cuenta de que, lamentablemente, este también lo era. Lo que espera del Gobierno de Abelardo de la Espriella lo confirma: "Una hoja de ruta que no precarice la labor del artista a mediano plazo y que motive a más personas a apostarles a sus talentos y trabajo. Esa debe ser la verdadera ‘batalla cultural'".

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La primera parte de esa afirmación es pulverizada por Paola Holguín, ministra de Cultura, al congelar el programa de becas para artistas que funcionó ininterrumpidamente durante casi 30 años. Y también esta misma casa editorial la pulveriza al decir: "Esta medida, sumada al recorte presupuestal del 29,6 % presentado por el gobierno, prendió las alarmas".

Sí, las alarmas están encendidas porque "el arte y la cultura no viven de milagros", ni de errores conceptuales, ni de declaraciones contradictorias e informaciones malintencionadas, que son el pan de cada día de esta Administración. Mientras tanto, artistas, gestores culturales, músicos, escritores y teatreros se quedaron sin una motivación económica esencial, no para sobrevivir, sino para vivir dignamente.

La verdadera "batalla cultural de ADLE", en la que este periódico abriga la segunda parte de su esperanza, es la declaratoria de guerra a la Constitución de 1991 y a la cultura como derecho, "lo que la convierte en un sector prioritario para la inversión del Estado y una misión que no puede relegar, incluso ante una billetera apretada". Pero la pésima decisión mencionada del Ministerio de Cultura no es la única; hay otras. Solo menciono una, relacionada con mi casa de estudio posgradual, el Instituto Caro y Cuervo, un centro de investigación lingüística y literaria donde Holguín nombra como director a "Sergio Esteban Vélez, conocido en el mundo cultural como ‘el niño poeta’ tras aparecer desde pequeño en televisión… declamando versos con referencias a Dios" (Osorio, 2026). Antes de ser nombrado, Vélez publicó en TikTok un video en el que afirma que el instituto fue transformado en un "fortín del marxismo cultural". También criticó un libro que publicó el instituto sobre personas gays que pertenecieron a la antigua guerrilla de las FARC: "Se acabó la agenda woke, regresará el rigor, recuperaremos la lengua como orgullo nacional y construiremos la patria milagro", prometió (ibíd.).

¡Señores de El Espectador! Obvio que "la cultura debe estar por encima de las distintas coyunturas y los intereses de los gobiernos de turno". Pero desfinanciando la cultura no se saca adelante el país; al contrario, se atrasa y se echa más leña al fuego de la violencia. La cultura debe ser para la paz y no para la batalla cultural, ni mucho menos para la guerra.

Dairo Elías González Quiroz

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