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16 Oct 2020 - 5:01 p. m.

¿Dónde están los líderes chocoanos para apoyar el Puerto de Tribugá?

𝐄𝐝𝐮𝐛𝐚𝐫 𝐀𝐫𝐚𝐧𝐠𝐨

𝐋𝐚 d𝐞𝐬𝐚𝐟𝐨𝐫𝐭𝐮𝐧𝐚𝐝𝐚 𝐝𝐞𝐜𝐢𝐬𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐀𝐠𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐍𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝐈𝐧𝐟𝐫𝐚𝐞𝐬𝐭𝐫𝐮𝐜𝐭𝐮𝐫𝐚 (𝐀𝐍𝐈), 𝐝𝐞 𝐩𝐨𝐧𝐞𝐫𝐥𝐞 𝐟𝐫𝐞𝐧𝐨 𝐚𝐥 𝐏𝐫𝐨𝐲𝐞𝐜𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐓𝐫𝐢𝐛𝐮𝐠𝐚́, 𝐧𝐨 𝐬𝐨𝐥𝐨 𝐝𝐞𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐞𝐥 𝐝𝐞𝐬𝐚𝐫𝐫𝐨𝐥𝐥𝐨 𝐬𝐨𝐬𝐭𝐞𝐧𝐢𝐛𝐥𝐞 𝐝𝐞 𝐭𝐨𝐝𝐚 𝐮𝐧𝐚 𝐫𝐞𝐠𝐢𝐨́𝐧 𝐞𝐦𝐩𝐨𝐛𝐫𝐞𝐜𝐢𝐝𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐞𝐬 𝐞𝐥 𝐂𝐡𝐨𝐜𝐨́, 𝐬𝐢𝐧𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐫𝐨𝐦𝐩𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐞𝐬𝐩𝐞𝐫𝐚𝐧𝐳𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐮𝐧 𝐩𝐮𝐞𝐛𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐯𝐞 𝐞𝐧 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐦𝐞𝐠𝐚𝐨𝐛𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐬𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚, 𝐧𝐨 𝐬𝐨𝐥𝐨 𝐚𝐥 𝐦𝐚𝐫, 𝐬𝐢𝐧𝐨 𝐚 𝐥𝐚 𝐩𝐨𝐛𝐫𝐞𝐳𝐚 𝐜𝐞𝐧𝐭𝐞𝐧𝐚𝐫𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐬𝐮𝐬 𝐠𝐞𝐧𝐭𝐞𝐬.

Los seudoambientalistas rasgarán sus vestiduras y pegarán gritos al cielo, pero la sostenibilidad ambiental y el desarrollo económico no se yuxtaponen, no son antagónicos sino compatibles.

La idea de construir un puerto de aguas profundas en la ensenada de Tribugá, Chocó, que no tuviera limitaciones de acceso, fondeo y atraque, que permitiera el arribo y salida de buques de gran calado, que generaran importantes economías en el transporte marítimo de larga distancia y que ha despertado tanta atención en los últimos meses, no es nueva. La idea exactamente nació en el 89, en un foro de concejales del Pacífico colombiano en Bahía Solano. Después, en el 92, el proyecto se incluyó en el Consejo Nacional de Política Económica y Social del país. Ahí fue cuando fue establecido como un punto coyuntural generador de desarrollo autosostenible para la región y por consiguiente al territorio nacional.

Así fue la creación de la sociedad Arquímedes, un lunes 20 de noviembre de 2006, como una alianza entre las gobernaciones de Risaralda, Caldas y Chocó, y respaldada por el sector privado, como Gilberto Robledo Asesores de Seguros, la Sociedad Portuaria del Chocó, la Sociedad Tribugá, la Cámara de Comercio del Chocó y las universidades Tecnológica de Pereira y Tecnológica del Chocó.

Esta gran alianza comercial y estratégica, creada con el fin de construir el más importante puerto de aguas profundas de la historia de Colombia, un megaproyecto con una profundidad de 20 metros de calado, se convertiría en una alternativa del canal de Panamá y del puerto de Buenaventura, repito alternativa.

Pero fue precisamente el puerto de Buenaventura el que estigmatizó este importante proyecto y que hoy tiene a los vallecaucanos en una pugna imparcial e inequitativa con el Chocó, con nuestro empobrecido departamento, porque el conflicto con este proyecto no son ni los manglares, ni las ballenas, menos el pez martillo; aquí hay que llamar las cosas por su nombre y más ahora que ya la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), en su empeño arbitrario de sacar este proyecto de circulación, declaró el desistimiento de la solicitud de concesión portuaria, argumentando que la fianza suscrita con la Compañía Colombiana de Créditos y Fianzas S.A.S – Afiancol, que Arquímedes presentó como cobertura de riesgo de la seriedad de la oferta, no era una herramienta de garantía válida, olvidando que esta misma afianzadora ha cubierto contra riesgos contractuales a entidades como la Aeronáutica Civil, el INVIAS, Ministerio de Defensa y Ministerio de Minas y Energía, entre otros, no significando esto que se caía el proyecto de construcción del puerto, como se ha venido titulando irresponsablemente a través de algunos medios de comunicación, pues Arquímedes esperaba entregar la tan cacareada póliza en pocos días.

𝐇𝐨𝐲 𝐪𝐮𝐞 𝐡𝐚𝐲 𝐪𝐮𝐞 𝐫𝐞𝐜𝐨𝐧𝐨𝐜𝐞𝐫 𝐞𝐬𝐭𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐮𝐧 𝐝𝐮𝐫𝐨 𝐫𝐞𝐯𝐞́𝐬; 𝐥𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐫𝐞𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐟𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐞 𝐩𝐫𝐨𝐲𝐞𝐜𝐭𝐨 𝐞𝐬, 𝐝𝐞 𝐩𝐨𝐫 𝐬𝐢́, 𝐞𝐥 𝐦𝐚́𝐬 𝐠𝐫𝐚𝐧𝐝𝐞 𝐣𝐚𝐥𝐨𝐧𝐚𝐝𝐨𝐫 𝐝𝐞 𝐝𝐞𝐬𝐚𝐫𝐫𝐨𝐥𝐥𝐨 𝐲 𝐩𝐫𝐨𝐠𝐫𝐞𝐬𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐮́𝐥𝐭𝐢𝐦𝐨𝐬 𝐭𝐢𝐞𝐦𝐩𝐨𝐬 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐂𝐡𝐨𝐜𝐨́, 𝐧𝐨𝐬 𝐩𝐫𝐞𝐠𝐮𝐧𝐭𝐚𝐦𝐨𝐬: ¿𝐝ó𝐧𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚́𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐦𝐚𝐥 𝐥𝐥𝐚𝐦𝐚𝐝𝐨𝐬 𝐥í𝐝𝐞𝐫𝐞𝐬 𝐚 𝐥𝐚 𝐡𝐨𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥 𝐩𝐮𝐞𝐛𝐥𝐨 𝐥𝐨𝐬 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐭𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐩𝐞𝐥𝐞𝐚𝐫 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐬 𝐥𝐮𝐜𝐡𝐚𝐬? ¿𝐃ó𝐧𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚́ 𝐂𝐨𝐝𝐞𝐜𝐡𝐨𝐜𝐨́, 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐦𝐚́𝐱𝐢𝐦𝐚 𝐚𝐮𝐭𝐨𝐫𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞𝐧𝐭𝐚𝐥 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐫𝐞𝐚𝐥𝐢𝐳𝐚𝐫 𝐮𝐧 𝐞𝐬𝐭𝐮𝐝𝐢𝐨 𝐬𝐞𝐫𝐢𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐞𝐟𝐢𝐧𝐚, 𝐝𝐞 𝐮𝐧𝐚 𝐯𝐞𝐳 𝐩𝐨𝐫 𝐭𝐨𝐝𝐚𝐬, 𝐜𝐮á𝐥 𝐞𝐬 𝐞𝐥 𝐩𝐨𝐫𝐜𝐞𝐧𝐭𝐚𝐣𝐞 𝐝𝐞 𝐝𝐚𝐧̃𝐨𝐬 𝐚𝐥 𝐞𝐪𝐮𝐢𝐥𝐢𝐛𝐫𝐢𝐨 𝐞𝐜𝐨𝐬𝐢𝐬𝐭𝐞́𝐦𝐢𝐜𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐫𝐞𝐠𝐢𝐨́𝐧? ¿𝐃ó𝐧𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚́ 𝐞𝐥 𝐂𝐨𝐦𝐢𝐭𝐞́ 𝐝𝐞𝐥 𝐏𝐚𝐫𝐨 𝐂𝐢́𝐯𝐢𝐜𝐨? 𝐄𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐩𝐮𝐧𝐭𝐨𝐬, 𝐞𝐬𝐭𝐚́ 𝐢𝐧𝐜𝐥𝐮𝐢𝐝𝐨 𝐞𝐬𝐭𝐞 𝐦𝐞𝐠𝐚𝐩𝐫𝐨𝐲𝐞𝐜𝐭𝐨. ¿𝐃𝐨́𝐧𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚́𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐧𝐠𝐫𝐞𝐬𝐢𝐬𝐭𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥𝐞𝐠𝐢𝐦𝐨𝐬, 𝐩𝐫𝐞𝐜𝐢𝐬𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐝𝐞𝐟𝐞𝐧𝐝𝐞𝐫 𝐲 𝐜𝐨𝐚𝐝𝐲𝐮𝐯𝐚𝐫 𝐞𝐧 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐬 𝐠𝐞𝐬𝐭𝐚𝐬?

Hay que destacar que el exgobernador encargado del Chocó Jefferson Mena, desde su rol como representante de la Comisión de Seguimiento a los acuerdos del Paro Cívico Departamental por la Salvación y Dignidad del Chocó, ha sido muy dinámico y diligente en la organización de reuniones de acercamiento entre diversos estamentos relacionados con temas del Puerto de Tribugá, que como ya lo dijimos, hace parte de los puntos del pliego de peticiones.

Pero nuestro egoísmo y mezquindad fueron los que no permitieron que tuviéramos representación en el Senado, que hoy, aunado a nuestros “honorables” representantes, que hay que decirlo, permanecen en un mutismo asombroso, serian soldados súpervaliosos para que así pudieran enfrentarse a esta horda de “preocupados por la biodiversidad de las comunidades del Chocó”. Pero no los hay, no están, y así los vallecaucanos y otros “interesados en el tema del puerto” se nos agrandan y nos “mingan” en esta desigual lucha por la soberanía de un territorio nuestro.

Pero eso no es lo más triste, lo que da más grima y vergüenza es que sean algunos chocoanos (no todos) quienes le dan la espalda al desarrollo, al progreso.

Una reciente encuesta de la firma District Data SAS, en asocio con la emisora Q Radio, realizada en los municipios de Nuquí, Bahía Solano, Quibdó, Unión Panamericana, Tadó, Istmina, Rio Iró, Medio San Juan, Condoto y Novita, ante la pregunta ¿Está usted de acuerdo con la construcción del Puerto de Tribugá? da cuenta de que el 76 % está a favor de que este se construya, 15 % no está de acuerdo y un 9 % no sabe o no responde.

Lo paradójico del tema es la gran favorabilidad y aceptación que tiene entre los nuquiseños este megaproyecto. La muestra arroja que el 82 % de los consultados en el municipio de Nuquí está de acuerdo con la construcción del Puerto de Tribugá.

Los resultados permiten deducir que los habitantes pueden tener claridad meridiana sobre el tema que se está tratando. Puesto que la pregunta tenía tres opciones de respuestas (Sí, No y No sabe o no responde), ninguno manifestó no saber o no responder. Callándole así la boca a tanto cizañero que asegura que los chocoanos, y sobre todo los nuquiseños, no quieren el puerto.

Se encuestaron diez municipios del departamento, con un tamaño de la muestra de 3.370 personas encuestadas.

Es hilarante que se busquen a matar por ponerle un nombre a un malecón, que en últimas ya lo tenía, que sacar ese brío, ese tesón, ese chocoanismo, por causas más valiosas y representativas como es el puerto de Tribugá.

La Gobernación del Chocó, la UTCH y la Cámara de Comercio han sido propositivas y han mostrado voluntad, pero esto requiere de “músculo político”, ese mismo que no se ve de parte de nuestros dirigentes, que siguen agazapados, invisibles, temerosos del poderío vallecaucano, quienes tienen algo que hace mucho tiempo por acá se perdió: La unión y el sentido de pertenencia.

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