4 Feb 2019 - 5:00 a. m.

El “brexit” de Colombia

Por Germán Alberto Rodríguez

Estoy tratando de entender el brexit desde el punto de vista social, el de la gente que voto que sí. El de la gente que piensa que su país está invadido de inmigrantes. Porque, según alcanzo a comprender, viene a ser lo que nosotros sentimos cuando en el semáforo nos invade un “chamo” con un dulce a cambio de unos pesos. Algunos piden con humildad, otros miran feo si no se les da algo. Cada semáforo es un peaje de pago.

No le podemos ayudar más que con unas monedas, lo cual no mejoraría su situación, pero empeoraría la nuestra. Entre mejor sea el negocio de las limosnas, menos ganas de trabajar normalmente o regresar a su país.

Como un gesto humanitario, la Alcaldía reubicó a más de 500 personas que invadieron un predio cerca de la Terminal de Transportes de Bogotá. La situación era caótica. Gente durmiendo en carpas o sin ellas, sin servicios esenciales.

La gente voto por el sí porque no le gustaba ver gente extranjera por todo lados, ellos sentían que le quitaban el trabajo o la vivienda; sin embargo, aceptan que pueden ser buenas personas.

El pensamiento del bogotano es el mismo. Se asustan de ver tanta población flotante. Familias enteras en el separador de la avenida, niños al sol y al agua. La mayoría gente bien, pero también se han presentado casos de delincuencia.

Los venezolanos son gente que sufre en su país y no tienen muchas opciones. Hace poco hablé con un venezolano sobre su situación acá. Me explicó que emigró por obligación, falta de comida y medicinas. Solo un ser humano que quiere proteger a su familia, cinco personas en total. Una situación dura. Me cuenta que vive en una pensión y le cobran $35.000 por día por una sola habitación. Lo cual daría más de un millón al mes, pero, ¿quién le arrienda sin ningún tipo de garantía? Además es un robo, más de lo que vale una mensualidad de todo un apartamento de manera legal. Además debe esforzarse por conseguir eso mismo cada día. Me dice que le ilusiona tener la posibilidad de legalizar su situación en este país y conseguir un trabajo.

Entonces, la pregunta del millón: ¿es posible normalizar todo ese venezolano que está regado por la ciudad? ¿Tenemos capacidad económica para integrarlos?

Alguna vez comenté que deberíamos ayudar a esa gente con tanta necesidad. Y la respuesta de un compañero fue: “Mejor ayude a algún compatriota que necesite, también hay muchos. ¿Por qué tenemos que importar indigentes si acá ya tenemos suficientes?”.

Ninguna solución, pero la misma sensación. Es el voto del brexit pensado por la gente que opina: primero nosotros, es la opinión de un compatriota, el ciudadano de a pie, que siente que la ciudad se llena de gente extraña, podría ser buena o mala, no sabemos al hacer la afirmación, pero que mejor no estuvieran acá.

La respuesta la podría dar el Gobierno. Cerrar la frontera, llevarlos a albergues, suministrar comida. Algo de eso se ha hecho. Es la misma situación de los inmigrantes en Europa. “Solo seres humanos que quieren proteger a su familia”. Sin embargo, ¿qué puedo hacer yo? ¿Cuál debería ser nuestra posición? ¿También votar para que se vayan? Eso es lo difícil. Aportar nuestro punto de vista no es suficiente, pero tampoco incrementar las cargas de nuestra malograda ciudad. Con nuestros problemas ya teníamos suficiente.

¿Usted qué opina?

gemanro@hotmail.com.

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