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Izquierda venezolana: entre el autoritarismo chavista y la reconstrucción democrática

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LAM
12 de enero de 2026 - 05:00 a. m.
"La transición política en Venezuela ocurrirá con o sin la participación unitaria de la izquierda": LAM.
"La transición política en Venezuela ocurrirá con o sin la participación unitaria de la izquierda": LAM.
Foto: EFE - MIGUEL GUTIERREZ
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Queridas izquierdas del mundo,

Ser de izquierda significa, antes que nada, apostar por la vida humana con dignidad. No es cuestión de símbolos o identidad política, sino de un principio fundamental: como decía Norberto Bobbio, creer que las desigualdades deben corregirse. Es colocar la vida por encima de cualquier interés corporativo o personal. Es respetar la voluntad popular.

Esto fue exactamente lo que los venezolanos expresamos el 28 de julio de 2024, cuando acudimos a las urnas con la esperanza de que nuestro país fuera finalmente libre. La voluntad popular rechazó contundentemente al chavismo. Familias de izquierda, como la mía, votaron por Edmundo González, candidato de la oposición. No fue un acto de contradicción ideológica, sino de coherencia con lo que la izquierda debería ser: la defensa de los derechos humanos cuando nuestros propios líderes los traicionan.

La lección de 25 años de autoritarismo

Durante un cuarto de siglo, desde la elección de Hugo Chávez en 1999, el régimen chavista ha destruido sistemáticamente las instituciones democráticas de Venezuela. Ha vaciado la Constitución, manipulado las leyes, corrompido el poder judicial y transformado el aparato estatal en un instrumento de represión. Hoy, ser opositor ha dejado de ser un derecho y se ha convertido en un acto peligroso: somos perseguidos, torturados y condenados a penas de hasta 30 años de cárcel por expresar opiniones incómodas. Como resultado, hoy tenemos uno de los éxodos más grandes de la historia y un colapso económico total.

Este desastre no fue un accidente. Fue la consecuencia lógica de concentrar poder ilimitado sin controles democráticos.

El error histórico de la izquierda global

En nuestro afán por oponernos al imperialismo, la izquierda mundial cometió un error colosal: apoyar regímenes autoritarios bajo el pretexto del “antiimperialismo”. Venezuela fue emblema de esa contradicción. Mientras Washington intervenía el 3 de enero en territorio venezolano para resolver asuntos internos, la izquierda global guardó silencio ante torturas, desapariciones y represión sistemática. Confundimos la legítima crítica al imperialismo con la defensa de dictaduras.

El reciente arresto de Nicolás Maduro en Estados Unidos marca un punto de inflexión, aunque controvertido. No es momento de debatir la legalidad o conveniencia de esa operación —eso será materia de historiadores y juristas—. Lo importante es que la transición democrática es ahora inevitable.

El desafío inmediato de la izquierda

Si la izquierda aspira a ser nuevamente una fuerza política legítima, debe hacer dos cosas simultáneamente:

Primero, asumir públicamente sus errores. Reconocer que apoyar regímenes que violan los derechos humanos es incompatible con los principios de la izquierda. Segundo, presentar una propuesta clara para la reconstrucción: no simplemente un retorno al pasado prechavista, sino un pacto nacional de unidad que incorpore a todas las fuerzas democráticas.

La transición política en Venezuela ocurrirá con o sin la participación unitaria de la izquierda. La pregunta real es qué tipo de país reconstruiremos. ¿Una Venezuela refundada solo según los intereses de la derecha capitalina? ¿O una nación reconstruida bajo un acuerdo nacional que integre perspectivas progresistas, conservadoras y sociales en un proyecto común de democracia?

De la respuesta que la izquierda dé a esa pregunta dependerá no solo su relevancia política futura, sino la calidad misma de la democracia que heredarán las próximas generaciones de venezolanos.

Por LAM

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