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¿Por qué votar por Sergio Fajardo a la presidencia?

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Columna del lector: Enrique Uribe Botero
15 de abril de 2026 - 09:15 p. m.
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Me motiva para empezar este escrito un trino publicado en su cuenta de X por el ex ministro Manuel Rodríguez Becerra, suegro de la candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia, en el que acusa abiertamente a Sergio Fajardo de ser el responsable de poner a Colombia en el más negativo de los riesgos de nuestra historia: que Iván Cepeda llegue al poder.

Quedé despistado, primero porque no entiendo qué es lo que está haciendo Sergio Fajardo desde su campaña para convencer a los posibles electores de Iván Cepeda para que voten por él. Si Iván Cepeda llega a la presidencia, será única y exclusivamente porque tuvo el mayor número de votos a su favor. Porque cada uno de sus electores estuvieron convencidos, como por ejemplo lo estoy yo de que mi candidato -Sergio Fajardo- es la mejor alternativa en este momento para Colombia. Esa es la razón primigenia de la democracia, se vota sin ninguna otra consideración por quien cada uno de los electores estima es la mejor opción.

Si lo que busca el exministro Rodríguez para que su nuera llegue a la presidencia es, por encima de sus argumentos programáticos y otros, buscar votos de cualquier corriente, que bien puede ser disímil a sus principios éticos y políticos, como lo vimos con la escogencia de su fórmula para la vicepresidencia y con ello, que los seguidores de éstas renuncien a sus preferencias y se unan a la campaña de la derecha, la verdad no habla bien de la solidez de los argumentos de la candidata del Centro Democrático para convencer electores. Es decir; Paloma Valencia no llegaría a la presidencia por su programa de gobierno e ideas políticas, sino para evitar que otro distinto al suyo llegue al poder. Eso claramente no le molesta, no le importa. Su único objetivo es llegar a la presidencia o en el mejor de los casos evitar que quien le fastidia lo logre.

Tiene razón el exministro Rodríguez en tener miedo de que su nuera pierda la presidencia frente a Iván Cepeda, las encuestas lo dicen; según éstas, Cepeda tiene más opciones de ser presidente y que esto le quite el sueño pensando que se haga realidad el más negativo de los riesgos de nuestra historia, es perfectamente entendible estando en su posición.

Ya no hay más alternativa, hay que llamar al “coco” para que nos asuste y, como niños, arroparnos en las faldas de la abuela. En lo que a mí respecta, como seguramente les sucede a muchos de los electores(as) de Sergio Fajardo, me asusta más la llegada de Paloma Valencia que la de Iván Cepeda a la presidencia, amén de la ingenua idea de que los electores de Fajardo somos un rebaño que sigue a su pastor. Nos menosprecia, como con frecuencia lo hace su nuera con algunos compatriotas. Curiosa visión democrática.

Ahora sí. ¿Por qué votar por Sergio Fajardo? Porque es el mejor candidato, el más preparado para gobernar, lo probó siendo gobernador del sin duda más complejo departamento del país y que lo hizo merecedor el título del mejor gobernador de Colombia en su momento. Antioquia, el más grande en número de municipios. (125), el que tiene la geografía y topografía más compleja, que va desde su contacto con el mar Caribe en el golfo de Urabá, territorio en dos de las tres cordilleras, ribera en los tres ríos más importantes del país (Atrato, Cauca y Magdalena) y por ello, la más grande diversidad social, física, biótica y económica del país.

Pero también probó Sergio Fajardo ser el mejor alcalde de Colombia en su momento, siendo alcalde de Medellín, la ciudad con tal vez los problemas sociales más grandes que han enfrentado nuestras capitales en la segunda mitad del siglo XX y lo que va del XXI. Una cosa es legislar y una muy otra gobernar. Necesitamos un buen gobernante. El mejor.

Pero si de experiencia legislativa hablamos, vamos de la mano de Jorge Enrique Robledo, distinguido en diez ocasiones como el mejor parlamentario de Colombia, inigualable récord. Autor de 15 libros que van desde temas de medio ambiente, política, economía y arquitectura, con el que fue merecedor del Premio Nacional de Arquitectura en 1997, amén de más de mil doscientos artículos de prensa sobre nuestro devenir. Una persona que no para, que no para de pensar y proponer para Colombia y nuestras gentes; a eso ha dedicado su ya larga vida, amén de 27 años de docencia en la facultad de arquitectura de la Universidad Nacional en Manizales, donde recibió la más alta distinción que la universidad otorga a sus catedráticos: la orden Gerardo Molina.

No estamos para ensayos. No nos gusta el voto en contra, no lleva a una decisión sólida. Qué gane el mejor y ese es sin duda Sergio Fajardo; lo han dicho por ejemplo personas que han vivido desde el poder y desde la prensa tal vez el mejor visor posible para una sociedad; el ejercicio de la prensa permite ver una sociedad de manera organizada, como la han visto por generaciones personas como Enrique Santos Calderón, quien sin recatos y respaldado por su imparcialidad y ya larga experiencia ha señalado a Sergio Fajardo, como también lo han hecho columnistas de la talla de Gonzalo Mallarino F., Juan Gabriel Vásquez, Cristina Carrizosa, Héctor Abbad o el actor Diego Trujillo, y figuras de la talla moral del general Óscar Naranjo; esto sin desconocer a un nutrido grupo de quienes hicimos parte en su momento de la llamada “Ola Verde”. Fajardo es la mejor opción para la presidencia que elegiremos el próximo 30 de mayo.

Amén de los anteriores respaldos, entre muchos otros, están los de profesionales de la talla y experiencia de Juan José Echavarría, Brigitte Baptiste y su vicepresidenta Edna Bonilla. El equipo soñado. Destaco especialmente la elección de Edna Cristina Bonilla C. Una persona apasionada por la educación, como lo es nuestro presidente; una dupla que le ha entregado su vida a formar a nuestros compatriotas; como arriba se dijo, también lo ha hecho el arquitecto Jorge Enrique Robledo. La educación, pilar fundamental para la construcción de una sociedad en paz y productiva, es la más urgente y principal de nuestras necesidades: una sociedad formada es una sociedad próspera y, en consecuencia, económicamente estable. Me fascina y me emociona el coro de las juventudes cuando a pulmón henchido gritan: “Un profesor, un presidente profesor.”

Me alegra que mientras otras candidaturas buscan votos mediante la selección de figuras que representen mensajes de inclusión como miembros de una de nuestras etnias o de la comunidad L.G.B.T.Q+, Sergio Fajardo escoge como su fórmula a una persona muy poco conocida fuera del ámbito académico pero con una identidad total con los intereses del presidente a quien reemplazaría en caso de que esto fuese necesario. Honestidad sin fisuras.

No quiero que se piense mediante este escrito que veo a Sergio Fajardo como Adán; el único y el primero sobre la tierra. Sé que hay en las demás campañas personas de gran valía y experiencia para gobernar a Colombia; me enorgullece, por ejemplo, como militante del partido Dignidad y Compromiso, estar en competencia con la dupla Luis Gilberto Murillo y Luz María Zapata. Eso es lo que llamo una competencia con altura, fundada en argumentos, experiencia, resultados comprobados y sobre todo con respeto al electorado y a sus competidores.

Por Enrique Uribe Botero

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