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21 Feb 2022 - 5:00 a. m.

Una breve charla con Thomas Piketty

Juan Pablo Vargas Cuellar

El reconocido economista francés estuvo de paso por Colombia. Primero, en Bogotá para conmemorar los setenta años de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional y, por último, en Cartagena, durante el último fin de semana de enero, para llevar a cabo su charla sobre su reciente libro: “¡Viva el socialismo!”, en el Hay Festival 2022.

Durante su estadía en La Heroica, tuve la oportunidad de hablar con el académico e investigador Thomas Piketty, quien, como casi todos los humanos, también fue víctima de un cambio abrupto de opinión. El francés pasó de criticar los modelos socialistas a proponer uno muy similar, pues, según él, es el único camino posible para lidiar con las injusticias y la desigualdad —temas en los que se especializa— que trajo consigo el capitalismo feroz en el que nos encontramos inmersos.

Dentro del contexto y la realidad de nuestro país Me pareció prudente iniciar por la erradicación de la corrupción, un tema que convive con nosotros a diario. Es inevitable pensar que esto, como los evasores de impuestos, afecta en el problema de la desigualdad. “Yo sé que no es fácil, pero estoy seguro de que es posible”, comenzó a responder el francés. Y continuó planteando que es cuestión de organizar la administración del Estado no solo en cuanto al sistema tributario —ese mismo que Dejusticia demandó en el 2020—, sino también respecto a la seguridad social.

Las claves, según Piketty, están en involucrar a los ciudadanos en la gobernanza —y, por ende, en la transparencia del sistema— y en tener solo un gran plan de gasto público y ejecutarlo de la mejora del sistema educativo, por ejemplo. “Tú sabes, en la práctica eso no funciona. No es realmente progresivo y, para mí, primero se debe tener un Estado mucho más grande”, sentenció. El francés tomó como ejemplo a Colombia, uno de los países pertenecientes a la OCDE con mayor desigualdad, en el cual se evidencia la correlación de este hecho con la proporción del PIB que se recibe vía impuestos. Mientras que en nuestro país solo el 19,7 % del PIB se debe al recaudo tributario, en países de Europa occidental esta cifra aumenta a 40 o 50 %. “¡Los ricos deben pagar muchos más impuestos! Si no, esta evasión de responsabilidades termina cayendo y afectando a la clase media y a los más pobres”, dijo Piketty.

Las respuestas polémicas no tardaron en llegar. Después de preguntarle por la relación entre desempleo —voluntario— y desigualdad que se está presentando en Estados Unidos, el economista culpó de esto a los bajos salarios y las pésimas condiciones laborales que se presentan allí, en el país norteamericano. Incluso antes del covid, las cifras lo mostraban.

Después de la entrevista, se me ocurre que Colombia no está muy lejos de ese panorama. Si bien es cierto que acá se trabaja con más necesidad que en los países europeos, también es cierto que nNuestra nación resalta entre la OCDE por sus cifras de informalidad. Frente a este aspecto hay dos visiones y ambas son válidas. Por un lado, los empresarios, generalmente dueños de micro y pequeñas empresas, quienes lidian con pagar unos salarios extremadamente altos en relación con el ingreso promedio de los colombianos. Y por el otro lado están los trabajadores, quienes, con la reciente inflación y las condiciones laborales actuales, también terminan optando, pues les resulta igual o más beneficioso, por autoemplearse o ingresar a la informalidad, lo cual termina agravando el problema de la desigualdad. Un círculo vicioso en el cual llevamos décadas dando vueltas.

Nayib Bukele, presidente de El Salvador, llamó la atención del mundo al imponer el bitcóin en su país como una moneda oficial. Al circular con la misma autoridad que la moneda salvadoreña, el banco central de ese país perdió el monopolio de dicho campo. El debate respecto a si esta descentralización de la moneda ayuda o empeora la lucha contra la desigualdad es complejo.

Desde un punto de vista libertario, esto puede ayudar a disminuir dicho índice, pues ante una mayor oferta la demanda es la que se beneficia siempre. Sin embargo, según Piketty, en este caso no funciona del todo así. El francés concuerda en que debe haber una moneda digital, pero esta debe ser pública. “Yo creo en una moneda digital de un banco central a la que todas las personas puedan tener acceso. Si un país deja esta cuestión en manos de los privados, estos solo piensan en su propio beneficio y por eso mismo lo van a hacer de una mala manera: con el medio ambiente y aumentando la pobreza”, aseguró. Las propuestas e ideas de Piketty son cada vez más conocidas y debatidas globalmente. “El capital del siglo XXI”, otro de sus libros, también fue “best seller” en Estados Unidos e Inglaterra. Sin embargo, todas estas propuestas se quedan cortas —o más bien lejanas— si se miran desde la óptica de países como Colombia o cualquier latinoamericano.

Es primordial que haya una integración de toda la ciudadanía no solo en el tema sino también en el Estado, lo cual nos obliga a comprometernos con una supervisión y un seguimiento rigurosos, algo imposible de lograr con la polarización en la que nos encontramos. También es indispensable que se tenga como prioridad la lucha contra la desigualdad, para poder avanzar en ese campo —y esta también es una barrera para los países industrializados—, pero los dirigentes globales siguen enzarzados en discusiones como la migración, los impuestos a la riqueza y si el camino es la izquierda o la derecha. Actualmente, como lo demuestran las encuestas, el tema que más preocupa a los colombianos es la economía. Por ende, es importante que dichos temas estén en el radar de quienes seremos votantes en un poco menos de dos meses. Porque solo de esta manera, la decisión que se tome en las urnas será una expresión fiel de la democracia.

Como un orador experto, cada respuesta era más profunda y mejor explicada que la anterior. Sin embargo, cuando se le preguntó por su reunión con el precandidato presidencial Gustavo Petro, esta retórica y el semblante cambiaron. “Solo te puedo decir que él tiene muy buenas ideas. Por ende, creo que él no necesita de mis consejos. Sin embargo, fue un placer conocerlo en Bogotá”, respondió de manera cortante, pero jocosa, el académico francés.

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