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hace 9 horas
Por: Columna del lector

Legalizar Uber no es una solución completa

Por Andrés A. Rodríguez López

Desde el día en que Uber anunció su salida de Colombia por cuenta de la sanción impuesta por la SIC, el debate respecto al sistema de transporte se intensificó en todo el país. De inmediato se abrieron múltiples encuestas y foros en los cuales quienes defendían la causa de Uber parecían identificar a un enemigo común y causante de todo: los taxistas. A dicho gremio se le ha acusado de impedir el progreso del país, prestar un mal servicio y, en general, causar desconfianza entre los consumidores.

Sin embargo, el debate que generó la salida y el regreso de Uber en Colombia, aparte de generar polarización, se ha enfocado casi exclusivamente en la regulación de las plataformas digitales. Como si el problema de la falta de competitividad de los taxis se solucionara regulando el servicio de los otros competidores. Y, por el contrario, ha olvidado el malestar que dio origen al conflicto entre taxis y plataformas: la sensación por parte del gremio de los taxistas de competencia desleal, sensación que es causada por trabas legales que hoy día les impiden adaptarse a las nuevas tecnologías.

La primera y más importante de estas trabas es el taxímetro. Esto se debe a que este no genera la misma confianza que generan las plataformas de transporte, que desde antes imponen el precio tanto a conductores como a usuarios, quienes ya saben a qué atenerse, incluso antes de abordar el vehículo. Y es que el taxímetro genera incertidumbre entre los usuarios, quienes no están seguros del precio que deberán pagar al final del viaje y si este fue justo o se trató de un abuso por parte del taxista, ya sea porque este adulteró el taxímetro o tomó una ruta más larga. Esto último hace que todos los usuarios pongan en tela de juicio la honorabilidad de cualquier conductor y los predisponga a desconfiar de él o ella, incluso antes de abordar el vehículo. Esta sensación de arbitrariedad es la principal razón por la que plataformas como Tappsi y Easy Taxi no pueden competir con Uber, Beat y demás.

La segunda traba es el sistema de cupos y pico y placa. Esta regulación, que le da poder al Estado para determinar la cantidad de taxis que transitan, no se actualiza de forma eficiente. Esto hace que haya escasez de taxis. Escasez que les permite a algunos taxistas darse el lujo de elegir a quién llevar, decidir a qué lugares quieren ir y cometer abusos contra algunos usuarios, quienes no tienen otra opción más que aceptarlos debido a la imposibilidad de encontrar otro servicio en horas pico. Sumado a lo anterior, dicha escasez también permitió que las plataformas de transporte ingresaran al mercado colombiano para suplir la demanda que el servicio de los taxis, por su regulación, estaba imposibilitado para satisfacer.

En suma, la problemática del sistema de taxis tiene sus orígenes en una regulación obsoleta. Además, legalizar las plataformas de transporte es solo la mitad de la solución. Esto se debe a que mientras el sistema de taxis esté mal estructurado, genere desconfianza, sea rígido y no haga uso de las nuevas tecnologías, continuará el descontento por parte de dicho gremio al sentirse imposibilitado para competir y ver desmejorada su calidad de vida o la rentabilidad de su inversión. Finalmente, las soluciones para establecer una sana competitividad tienen que velar por aumentar los estándares de calidad y dinamismo de ambos servicios para que puedan innovar y no para volverlos rígidos o inoperantes.

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2020-02-24T00:00:32-05:00

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Legalizar Uber no es una solución completa

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