Por: Felipe Jánica

Lo básico de la cuarta revolución industrial

Todos hablan de la cuarta revolución industrial. Lo importante es que cada vez más se va entendiendo que esta revolución tiene todo que ver con la conexión cercana que haya con sus interesados claves (Stakeholders). En estos interesados claves para las organizaciones están, sus clientes, sus proveedores, sus empleados, las comunidades impactadas por sus productos y/o servicios y el medio ambiente. Para conectarse mejor y más rápido, un componente de esta cuarta revolución industrial es la tecnología, pero aún más importante es cómo y cuál es el propósito de esa conexión o de estar conectados.

Pero ¿qué tan responsables somos con el uso de la tecnología de cara a la cuarta revolución industrial? En efecto la tecnología está jugando el papel quizá más importante para algunos. Para ello es necesario saber cuáles son las tecnologías que tenemos para conectarse y cómo sacarle el mejor provecho. Sin embargo, la tecnología no es necesaria para conectarse en realidad con sus interesados claves. El estar conectados, a través de redes sociales, no significa que estamos en verdad conectados. Hace poco me enviaron por WhatsApp un video, pero éste en verdad era bueno. En él se describía que, por ejemplo, para quienes no usan apps financieras, especialmente los ciudadanos de tercera edad prefieren ir al banco no por ir sino para mantener el contacto con el personal del banco y poder hablar con alguien. El video me impactó tanto que recapacité y hasta pude concluir que la tecnología es uno de los habilitadores de la cuarta revolución industrial pero quizá no explica ni le aplica la causalidad de la conexión de las personas (habrá que probarla empíricamente).

El asunto es que parecemos estar en el bosque y en verdad no vemos los árboles. Con esto de la cuarta revolución industrial no sólo se trata de invertir e invertir en tecnología si ni siquiera se sabe cómo sacarle el mejor provecho. Pero lo más cuestionables es qué tanto se usa esa tecnología para medir la conexión con los interesados claves, cuando hablamos de las organizaciones, por ejemplo. Medir el impacto de qué tanto se mejora la conexión con sus interesados claves es la relación de causalidad que habrá que medir antes de embarcarse en un proyecto de implementación o de reimplementación tecnológica.

Por otro lado, y a mi gusto lo más importante es que debemos recordar que la mejor manera de comunicarse con sus clientes debe ser el estar frente a frente. Conozco experiencias aterradoras de peleas y reclamos por parte de clientes y proveedores y/o consultores en los que ambas partes mal interpretan un mensaje escrito. La mayoría de las veces por la cantidad innumerable de gazapos y la otra por la ausencia de puntuaciones que permiten inferencias malignas para la contra parte. Con lo fácil que es levantar el teléfono y programar una visita o reunión presencial o al menos y si son tan digitales una reunión a través de la tecnología que tanto les gusta. Seguramente menos problemas tendrían en sus relaciones interpersonales y de negocio.

Un asunto con el que quisiera cerrar es que, si estuviéramos más conectados con Dios, quizá hasta menos problemas tendríamos. ¿Cómo la cuarta revolución industrial nos permite estar más cerca de Dios? Esta pregunta fue la que me hice cuando tenía la idea de redactar esta columna. De hecho, iba a ser la idea principal, pero al tratar de responderla me di cuenta de que la respuesta estaba dada en lo que había dicho antes. Estoy convencido que no necesitamos ni necesitaremos de ninguna clase de tecnología para conectarnos con el Todo Poderoso. Solo basta con la intención de tener ese contacto directo. Así las cosas, estoy convencido que, si nos conectamos más con Dios, menos problemas podría tener la sociedad. Lo más bonito es que no necesitamos de uno de sus habilitadores: La tecnología. Por supuesto en el día a día mi invitación es a conectarse con sus interesados claves y que ojalá pudieran tener un contacto físico o al menos visual, ya después de ese primer contacto, que la tecnología nos facilite el camino de conexión y de permanecer conectados.

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Lo básico de la cuarta revolución industrial

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