Por: Luis Carlos Vélez

A lo Piñera

Hay momentos en toda administración que definen una presidencia, y, bien manejado, este puede ser el que le sirva al presidente Iván Duque para realizar el tan esperado timonazo que muchos esperan hace rato.

La salida del ministro de Defensa, Guillermo Botero, marca ese preciso momento, el instante en el cual el mandatario toma el toro por los cuernos y actúa escuchando lo que el pueblo pide. Entre las demandas más constantes, esas que supuestamente alimentan mociones de censura y marchas, están: seguridad, economía, justicia y política.

En el campo de la seguridad ya hay un espacio abierto para un reemplazo. Es cuestión de encontrar entonces el nombre de una persona con experiencia, sin mancha y con representatividad política. Valga la pena aclarar que en los ministerios no solamente se necesitan conocedores técnicos de los asuntos en cuestión, también personajes de abundante manejo de la cosa política para lograr que sus iniciativas se muevan. De lo contrario nos quedaremos, como ahora, con buenas ideas sin posibilidad de ser materializadas. ¿Bedoya, Pinzón, Guarín?

También hay fisuras en las carteras de Hacienda, Justicia e Interior. ¿Momento de mover las fichas? Definitivamente. La definición de locura es hacer lo mismo repetidamente esperando un resultado diferente; está claro que el modelo no arrojó los resultados esperados y es por eso que llegó la hora del timón.

Iván Duque hasta ahora ha demostrado ser un hombre centrado y de centro. Es mucho menos radical de lo que sus críticos temían y ampliamente más independiente de lo que sus copartidarios desearían. La estela del Centro Democrático le genera muchas prevenciones por parte del público en general e internamente sus posturas centradas lo distancian de los representantes rancios de su partido. Es un escenario que lo está dejando con el pecado y sin el género. El statu quo no funciona.

Es el momento para que el mandatario tome el timón y defina su situación. Finalmente, él es el jefe de Estado y será recordado por eso, no por las circunstancias políticas que lo rodean.

La historia reciente nos muestra un capítulo mediante el cual se desactivó un creciente malestar social por medio de una serie de medidas políticas. Sebastián Piñera, presidente de Chile, anunció medidas e hizo cambios en su gabinete para bajarles el tono a las protestas en su país y lo presentó como el resultado de haber escuchado atentamente a su pueblo. Acertado.

En momentos en que las redes sociales mandan en el mensaje político, no se puede hacer caso omiso a los pedidos en las calles. Es la hora de la democracia de todos y para eso es necesario más cintura y menos directorio político. Es ahora o nunca.

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2019-11-11T00:00:51-05:00

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