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Las primeras deducciones posibles de la primera jornada del Cuadrangular A van amarradas a las matemáticas y no propiamente por la presencia del matemático Néstor Otero, simplemente Tolima y Equidad, que oficiaron como locales, ya sólo podrán conseguir en casa siete puntos como cuota máxima.
Siempre se aseguró en estos exámenes cortos que la clasificación está en la casa, y la aventura de conseguir puntos por fuera resultará determinante.
Si el asunto fuera así, Santa Fe y Huila hicieron un buen negocio por los empates obtenidos. Claro que también podría afirmarse que ninguno de los cuatro sufrió daño, pues no hubo derrotados. Dicho de otra forma, se hicieron pasito en campos de regulares condiciones, producto del invierno.
El Santa Fe del segundo tiempo se acomodó mejor y no solamente acarició la victoria, sino que mostró temple y entrega para frenar al Tolima, que esta vez no contó con la velocidad de Perlaza ni el apoyo de Vallejo. Tolima se fue quedando sin llegada y únicamente en el empate de Wílder Medina y su última acción, que devolvió la madera, se ofrecieron ventajas en el sistema defensivo cardenal.
Los goles de Nazarit —lleva cuatro— sirven para ir amortizando el enorme valor de su transferencia, porque a esta hora no se sabe si está a préstamo o figura en los libros como propiedad del equipo. Nazarit estuvo bien asistido por Otálvaro, en el primer gol, y por Bernal, en el segundo. Al Tolima tampoco le funcionó esta vez el tiro libre del especialista que es Marangoni.
Así que visto el resultado, Santa Fe fue más que Tolima en casi todos los sectores del campo y consiguió desbaratar la fortaleza de los pijaos en casa. Vi mejor al rojo desgastado, repetido en las maniobras, que al Tolima.
Equidad, que venía recibiendo de a tres goles por juego, al menos en sus últimas dos salidas en el campeonato regular, consiguió sellar su portería y tropezar con un problema que ojalá no sea crónico. Sus delanteros no definen y el ingreso de Sheput, bastante tarde, quizás habría podido servirle más al equipo. El Huila, en su operación conocida, dejando suelto a Castillo y confiando en Champeta Velásquez y Villagra como los jugadores que deberían traer los goles.
Ambos juegos resultaron más luchados que jugados. Se hicieron pasito en los marcadores, y de los cuatro, el mejor resultó Santa Fe.
