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Los árboles tapan el bosque

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18 de octubre de 2008 - 02:12 a. m.
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ARDO DE INDIGNACIÓN RAYANA porque vivo en una sociedad absurda en un país donde los árboles tapan el bosque.

En agosto fue capturado nuevamente, en Barranquilla, Byron Palacio Fernández, de 42 años, violador en serie de menores de 14 años, que asoló también los barrios marginales de Cúcuta y desde el pasado mes de febrero está siendo denunciado ante la Fiscalía seccional como abusador de niños ingenuos y paupérrimos de los barrios Las Malvinas, El Bosque y La Sierrita, precisamente las mismas áreas donde fueron encontrados los desechos hospitalarios provenientes de Medellín y muchas instituciones hospitalarias de esta ciudad.

Palacio Fernández fue condenado por el delito de acceso carnal violento y pasó seis años en la cárcel, pero salió en 2007 en libertad condicional, por buena conducta, lo que le consiguió una importante rebaja de la pena. Hoy se le señala como presunto culpable de abuso a tres niños barranquilleros. ¿Por qué un depredador de niños recibe beneficios si, en realidad, se trataría de dejarlos en prisión perpetua, ante la imparable realidad de que son irrecuperables e incorregibles?

La urgencia de endurecer la pena hasta la prisión perpetua para abusadores, maltratadores y violadores de niños cobró grandes titulares por el execrable asesinato de un bebé de once meses, y como dijo la concejala Gilma Jiménez en televisión, ¿cuántos niños más deben morir en Colombia para que se haga realidad este clamor nacional? Sin embargo, no todos los casos de igual o peor ferocidad reciben tanta atención mediática con presentadoras cerradas en negro luto ni el Presidente de la República anda consolando a las miles de familias que sufren en su seno ese horrible crimen ni todo el politiquerío que pudo alargar el pescuezo y robar cámara se preocupa por el tema.

Byron Palacio Fernández y cientos como él, que roban la inocencia a los niños y los ultrajan destrozando su fe en el adulto y en su propia vida, merecen prisión perpetua puesto que su enfermedad incurable tiene que ser asumida por el Estado y porque las cifras de abuso infantil son espeluznantes: sólo en Barranquilla, en lo que va corrido del año se han producido 38 capturas por violación de menores, lo que nos remite por lo menos al triple de denuncias por esa causa; a sabiendas de que no hay efectivos suficientes en la Fiscalía, las denuncias casi nunca son concretas y que esta falta no es precisamente la más combatida.

Pero el Congreso y el Gobierno están dedicados a legislar para blindarse y reelegirse, a fortalecer la política de exterminio a la guerrilla de las Farc, como si fuera el único problema, mientras la realidad que vivimos nosotros, el pueblo colombiano, que es el gran bosque, no la alcanzan a vislumbrar porque sus propios árboles de oscura hojarasca se los impide.

losalcas@hotmail.com

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