Por: Claudia Morales

Los dejaron morir

¿Sabe qué se siente ver bajar de un helicóptero militar a su ser amado envuelto en una bolsa blanca sobre una camilla? Inténtelo repasando los videos de los noticieros del día 21 de junio de 2018 cuando fueron entregados los cuerpos de Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra, reportero, fotógrafo y conductor respectivamente del diario El Comercio de Ecuador.

El 26 de marzo del mismo año los tres hombres fueron secuestrados en Mataje, frontera entre Colombia y Ecuador, por el Frente Óliver Sinisterra, una disidencia de las Farc al mando de alias Guacho. A partir de ese día ustedes recordarán que los gobiernos del entonces presidente Santos y de Lenin Moreno y sus ministros engañaron y desinformaron a los familiares y a la opinión pública hasta que confirmaron el desenlace fatal el 13 de abril. Diecisiete tiros encontraron en los cuerpos según el concepto médico legal: no hubo intercambio de disparos que pudieran inducir un posible rescate, fueron ejecutados a sangre fría.

Gracias a un equipo de 20 periodistas colombianos y ecuatorianos que durante seis meses investigaron los hechos, hoy podemos conocer el grado de responsabilidad o, mejor, irresponsabilidad de los dos gobiernos. La investigación, a mi juicio, deja claro que la ineficacia y ausencia de humanidad dejaron morir a los colegas ecuatorianos en manos de los disidentes asesinos. Actas sin firmar, comunicaciones entre autoridades ecuatorianas y Guacho que no quieren revelar —aunque algunas sí están en la investigación de los colegas—, desconexión entre los ministros de aquí y de allá, supuestos rescates, versiones encontradas, testigos ignorados, negligencia, esperanzas destrozadas, muerte asegurada.

“Hasta hoy no está claro cómo se desarrolló el intercambio de mensajes entre Guacho y las autoridades ecuatorianas. El gobierno ecuatoriano se ha negado a entregar la información sobre las conversaciones. La indagación que realiza la Fiscalía de Ecuador es reservada, y el acceso a los documentos es restringido”, señala el trabajo periodístico. En Colombia, el exministro de Defensa Luis Carlos Villegas y otros actores de ese episodio tampoco quisieron atender a los periodistas.

Hasta el último minuto Villegas volvió a brillar por su ineptitud y Santos sorprendió con su falta de información veraz y tacto: “Estos hechos ocurrieron en el Ecuador, fueron secuestrados en el Ecuador, por un individuo de nacionalidad ecuatoriana”, fue su declaración al saberse el asesinato. Y no, fueron asesinados en nuestro territorio.

La investigación también describe lo que ha caracterizado la historia de la zona fronteriza: el abandono absoluto de los Estados con un 85% de índice de pobreza y 70% de desempleo, el código del silencio y la permanente presencia de disidencias, Eln, paras y carteles mexicanos que alrededor del narcotráfico se convierten en el mismo monstruo asesino. Entre más militarizada el área, más aumentan los muertos. La Gobernación de Nariño reporta un incremento del 34% de los asesinatos entre julio de 2017 y el mismo mes este año.

El trabajo fue titulado Frontera cautiva y tiene seis capítulos: “Tres vidas perdidas entre demasiadas manos”, “La historia inconclusa de Javier”, “El desangre blanco en el río Mataje”, “Militarizar la frontera, medida poco eficaz”, “Frontera caliente” y “Su último recorrido”. Es una investigación extensa, notable y necesaria para lo que tanta falta nos hace: descubrir la verdad y crear memoria.

@ClaMoralesM

* Periodista.

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2018-10-25T16:50:00-05:00

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