Por: Julio Carrizosa Umaña

Los presidenciables y el ambiente

Cuatro presidenciables se enfrentaron el 23 de enero en la Universidad de los Andes a 1.500 personas, la mayoría estudiantes, interesadas en qué harían ellos, si son electos, para mejorar el ambiente. En orden alfabético: De la Calle, Duque, Fajardo y Petro permanecieron más de dos horas sentados uno junto al otro contestando las preguntas de Pablo Correa. Al final, un estudiante les aconsejó que se unieran, me acordé entonces del Frente Nacional y la alternación de presidentes liberales y conservadores que duró 16 años.

A cada uno de ellos el Foro Nacional Ambiental les había enviado un documento en el que les sintetizaba los temas que consideramos prioritarios: la influencia de las características de los ecosistemas colombianos en los procesos socioeconómicos, el grave estado de deterioro de los sistemas ambientales en las regiones Andina y Caribe, las posibilidades de buen vivir en el país, y la necesidad de conectar la restauración y la rehabilitación ecológica con la generación masiva de empleo y de divisas. El foro insistió en que más que discusiones deseábamos consensos que permitieran que en el futuro, gobierno y oposición lograran trabajar conjuntamente para tener un país diferente. Algunos sonrieron, un poco escépticos.

Cuando se iniciaron las respuestas y Correa dio la posibilidad de reacciones, la audiencia se dio cuenta de que los candidatos conocían el tema, que no se reducían a las generalidades, que no incurrían en errores, que no se insultaban y que los consensos eran posibles y numerosos. Un ambiente diferente se empezó a construir en la reunión, uno muy distinto al que se huele en otros enfrentamientos políticos, un ambiente en el que los presidenciables trataban de aportar soluciones posibles no de “corchar”, de agredir o de ridiculizar a los otros.

Lo que sucedió en los Andes hace surgir una esperanza; claro está que lo que sugirió el estudiante es absurdo y que la alteración consensuada es hoy imposible. pero sí parece que el tema ambiental es propicio para generar imaginarios comunes después del 7 de agosto; imaginarios que den lugar a acciones en las que no solo el gobierno y la oposición estén de acuerdo sino también los políticos y los apolíticos, la nación entera. En las palabras de los cuatro presidenciables estaban algunas de ellas, la aforestación masiva para generar empleo, las nuevas formas de energía eólica y solar como objetivo principal, la protección de la sabana de Bogotá, la continuación de las consultas populares. Un nuevo país.

 

 

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