Por: Salomón Kalmanovitz

Los programas de la derecha

El manifiesto de los expresidentes Uribe y Pastrana en torno a su “Alianza para la Reconstrucción de Colombia” sintetiza el programa económico de la derecha. “Creemos que el Estado se ha vuelto ineficiente y derrochón”, afirman. Se requiere entonces “un Estado austero y pequeño, dedicado a proveer los bienes públicos que demanda la población”.

El mensaje es claro: reducir impuestos a las empresas y a sus dueños, reduciendo el tamaño del Estado a un mínimo. Pretenden reducir la corrupción y el desgreño que caracterizan al sistema clientelista que ha estado detrás de todos los gobiernos contemporáneos del país, incluyendo los de los signatarios de la alianza.

También introducen promesas populistas. “Consideramos que el crecimiento económico debe estar acompañado de una política progresiva e incluyente, que permita las mejoras sociales que demanda la mayoría de la población, logrando mejores niveles de equidad, salud y educación”. Prometen un aumento salarial a los trabajadores junto con “el mejoramiento de los ingresos de la clase media y popular del país”.

Agregan: “No permitiremos una justicia especial que persiga a militares y al resto de colombianos de bien, en una cacería politizada. Tampoco un proceso que les quite la tierra a los colombianos honorables”, no importa si desplazaron a los propietarios de siete millones de hectáreas durante el conflicto cuya existencia siempre negaron.

La candidata que se sintió más beneficiada por la nueva alianza fue Marta Lucía Ramírez, quien escribió una efusiva misiva: “quiero saludar nuevamente este acto de responsabilidad democrática y patriótica, reflejo de su talante y compromiso con el futuro de nuestra Nación, y reiterar que pongo al servicio de este propósito mi liderazgo, experiencia y capacidad de trabajo”. Ramírez fue ministra de Defensa de Uribe, pero sólo duró entre agosto de 2002 y noviembre de 2003. En las elecciones de 2014 obtuvo dos millones de votos, reconocimiento que la coloca por encima de los cinco aspirantes dentro del Centro Democrático. Ramírez no tiene nada en su página que toque la economía, así que asumo que seguirá las directrices de la alianza.

Iván Duque lideraba las encuestas dentro del partido de Uribe, siendo el más moderado de sus seguidores. Duque está asesorado por Alberto Carrasquilla, exministro de Hacienda de Uribe (2003-2006), quien presentó una reforma tributaria tan favorable a las empresas que hasta Uribe decidió socavarla públicamente, precipitando su renuncia.

El programa económico de Duque es muy elaborado y se presenta en un folleto que aparenta ser libro, titulado IndignAcción. Allí presenta sofismas como decir que Colombia tiene la tarifa del impuesto a la renta más alta entre los países de la OECD, sin mencionar que tiene el recaudo efectivo más pequeño de ese impuesto en el mismo grupo (6 % del PIB contra 18 % de promedio). Se sigue que hay que reducirlo y aumentar los impuestos indirectos como el IVA. Agrega que hay que “reducir el déficit fiscal, aumentando el recaudo con mayor actividad económica por la vía de la simplificación de los trámites y … regulaciones orientadas a brindar estabilidad y certidumbre a la inversión”, lo que resulta ser otro sofisma ampliamente desacreditado.

Duque presenta unas propuestas interesantes sobre la economía naranja que fomentará la ciencia, la tecnología e innovación, y las energías limpias, pero son más bien accesorias a los tres huevitos de Uribe.

 

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