Los que no pagan nóminas

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Fue el presidente de una de las grandes compañías de Estados Unidos quien dijo que el problema con los políticos es que nunca han tenido que pagar una nómina. Si eso se aplica a nuestro medio, se ve que ese problema entre nosotros se ha incrementado. Mientras que en países como Italia y Francia, que tuvieron una increíble morbosidad por la pandemia ya las cosas están caminando hacia la normalidad; mientras que en Inglaterra y Alemania se ha autorizado que recomiencen los espectáculos públicos y los restaurantes; mientras que en Zúrich y Ámsterdam las salas de concierto, los teatros y las casas de ópera han reabierto, aquí nos condenan a una nueva cuarentena y quienes sí tienen que pagar nóminas, es decir los grandes y pequeños empresarios, los miembros de grupos de teatro y de orquestas, los artistas y los profesionales se ven nuevamente abocados a una quiebra inminente. Los empleados de estas organizaciones han sido despedidos o han tenido que aceptar rebajas en sus sueldos y uno se pregunta ¿cuántos empleados públicos han perdido su puesto o a cuántos les han rebajado el sueldo? La respuesta, claro está, es una perogrullada.

La verdad es que no pareciera que los logros obtenidos sean mucho mejores que lo que se hubiera conseguido sin cuarentenas. Hay que interrogarse si la forma tan insensible como las autoridades están tratando a los ciudadanos con estas cuarentenas, que llevan más de cuatro meses y que aparentemente no han logrado mayor resultado, aparte de acabar con la economía del país, son la consecuencia de lo cómodo que resulta hacer este tipo de ukases desde una silla donde se está aislado de la realidad, para mostrar al mundo que se está haciendo labor. Pero cuando los resultados negativos de las cuarentenas están condenando a una buena parte de la población a pasar apuros económicos cuando no a morir de hambre, habría que sugerir que por un tiempo esas autoridades tuvieran la experiencia y la angustia de quienes ven muchas veces que el trabajo de toda una vida está desapareciendo.

Todos los actores, los músicos, los cantantes, los artistas en general, por no decir nada de quienes han hecho empresa en el país y que con sus impuestos pagan los sueldos de quienes no tienen que preocuparse por nóminas, están lanzando desesperados gritos de auxilio y que se acaben estas inútiles cuarentenas que bajo el pretexto de no dejar que la gente muera por un virus, la están condenando a morir como consecuencia de la interrupción de sus actividades.

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