Por: Ramiro Bejarano Guzmán
Notas de buhardilla

Mal lo que comienza mal

Desgano e indignación suscitan las listas de candidatos al futuro Congreso, con muy pocas excepciones. El próximo Congreso seguirá influenciado por los clanes poderosos de barones o cacicas electorales que lo han venido manipulando por generaciones. Los Aguilar en Santander; los Char y los Gerlein en Barranquilla; Dilian Francisca en el Valle del Cauca con sus tenebrosas alianzas; el condenado Juan Carlos Martínez, quien a pesar de su inhabilidad sigue activo en la política local; los Cotes en el Magdalena; los Gnecco en Valledupar; los Ñonos y Pestana en Córdoba y Sincelejo; los Suárez Mira en Antioquia; los herederos de Laureano que antes andaban inscritos en el Centro Democrático, para solo mencionar los más visibles. Los mismos con las mismas mañas. Ese no será un Congreso liberal, conservador, ultracatólico o ultraderecha, o de centro, sino una asamblea de socios y herederos que en su gran mayoría hacen parte de una compleja red de intereses clientelistas y burocráticos, incapaces de afrontar los grandes debates, y por eso seguiremos oyendo los manotazos que los uribistas den en sus pupitres para felicitar las baladronadas de su patrón.

No habrá gente nueva que le dé brillo al Congreso, porque una golondrina no hace verano. Ni siquiera la llegada de Mockus como cabeza de lista de la Alianza Verde, no solo porque se trata de una persona cuyas enfermedades lo han ido venciendo, sino porque su presencia en el Congreso es oportunismo politiquero. En efecto, convertido el otrora profesor en gamonal y congresista no tendrá nada que aportar sino plegarse al sistema de la corruptela imperante. Con tal de figurar y devengar un alto salario, Mockus será otro honorable congresista sin fondo y sin ideología. ¡Qué desilusión! Le habría convenido más a la Alianza Verde poner de cabeza de lista a un batallador honorable y doctrinario jefe político, como Iván Marulanda, de lejos con más pergaminos para sentarse en el Congreso.

Lo ocurrido con las listas del Partido Liberal y las del Centro Democrático vaticinan una tragedia. En el liberalismo el enroque entre los Horacio Serpa no tiene presentación, porque el mensaje que queda es el de que para ser parlamentario en nombre del liberalismo hay que ser congresista o hijo de congresista, pues cualquier otro liberalito antojado de llegar al Capitolio no tiene la menor posibilidad de conseguir el aval del partido. La cabeza de lista a la Cámara de Representantes del liberalismo en Bogotá, Juan Carlos Lozada, es una vergüenza, porque premia a quien en el pasado reciente fue desleal con varios de sus competidores. Mientras tanto De la Calle dando palos de ciego y Gaviria acomodando a sus íntimos y aliándose hasta con el diablo, como lo hizo en el Valle del Cauca con Juan Carlos Abadía, en Nariño con Rafael Escrucería y en la costa con la parentela de Álvaro Ashton.

La lista del CD para el Senado es deplorable pues allí fue incluido el corrupto exalcalde de Buga John Hárold Suárez Vargas, quien a pesar de tener en su contra 160 procesos nada le pasa, pues lamentablemente ni la Fiscalía ni la Procuraduría se han atrevido a nada, gracias al senador Carlos Fernando Motoa, quien, a propósito, se apresta a repetir senaduría en nombre de Cambio Radical, junto con otra nómina de clientelistas como la pastora cristiana Claudia Rodríguez de Castellanos, mercader de sus votos.

Difícil escoger buenos nombres para votar en las parlamentarias que se avecinan.

Adenda. El presidente del Senado, Efraín Cepeda, ha desobedecido el fallo de tutela que revivió las 16 circunscripciones para las víctimas en el Congreso, dizque para salvaguardar la independencia del Congreso supuestamente amenazada por la rama judicial. Qué hipocresía. En las últimas fallidas reformas a la justicia las altas cortes intervinieron descaradamente en el Congreso para obtener privilegios, como aumento del periodo y la edad de retiro forzoso o para sabotear el tribunal de aforados. ¿Dónde estaban el secretario y el presidente del Senado cuando los togados torpedearon en sus narices las reformas a la justicia? Entonces a ninguno se le ocurrió defender la independencia del Congreso de esos encumbrados jueces.

notasdebuhardilla@hotmail.com

 

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