A manera de aclaración

En atención a lo señalado en dos artículos de la edición del 23 de febrero del presente año, correspondientes a la sección judicial en el sentido que: “…Ordenan investigar a coronel de la Marina por masacre de Macayepo…

Dentro de la misma compulsación de copias, la Corte instó a la Fiscalía General de la Nación para que investigue al abogado titular y al suplente del ex congresista Eric Morris Taboada por la presunta corrupción al testigo…” y “…Álvaro García Romero el mecenas de los paras… La Corte insistió en la investigación en contra de los defensores del ex congresista Eric Morris —también condenado— que trataron de que Pitirri se retractara a cambio de una casa en Sucre…”, me permito aclarar estas informaciones.

En efecto, de la simple revisión de la sentencia proferida  por la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal en contra del ex senador Álvaro García Romero en el radicado 32.805, a cuyos contenidos se hace alusión en esos artículos, sin mayores esfuerzos interpretativos se observa que en sus folios 127, 128 y 147, si bien esa Corporación reiteró a la Fiscalía General de la Nación la compulsa de copias para que investigara a los defensores principal y suplente del doctor Eric Morris Taboada, no es menos cierto que a pie de página en dichos folios claramente se precisan los nombres de los abogados respecto de quienes se ordenó esa actuación, entre los que desde luego no se hace ninguna mención al suscrito.

Por lo tanto, dada mi reconocida condición de defensor suplente del doctor Eric Julio Morris Taboada dentro del proceso 26118, representación que asumí con posterioridad a los hechos que motivaron esa orden de investigación por parte de la Corte en contra de esos abogados y hasta la culminación de ese expediente, y en orden a preservar mi buen nombre y prestigio profesional como consultor y litigante, me permito aclarar estas informaciones, en las que genéricamente se hace referencia a la comisión de un presunto delito de corrupción de testigo, en el sentido de precisar que entre dichos abogados evidentemente yo no me encuentro.

Atendiendo a mi formación familiar y a la académica que recibí en la Universidad Externado de Colombia, siempre he ejercido la profesión de abogado con ética, lealtad, decoro y con total apego a los dictados del artículo 29 de la Carta Política y demás normas concordantes, más aún tratándose de una actuación ante la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, como en el caso del doctor Eric Julio Morris Taboada.

 Javier Enrique Barrero Buitrago.  Bogotá.

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