Por: Mar Candela

¡Más mujeres vencedoras en las próximas elecciones!

¿Por qué insisto en que debemos elegir a más mujeres para gobernar?

Hoy me detengo a explicar los argumentos por los cuales nosotras debemos tener presente que  votar por las mujeres tiene en sí mismo un poder no solamente simbólico sino estructural.  Y con esos argumentos me propongo en esta ocasión explicar por qué, con todas las diferencias que pueden existir entre Claudia López y yo, votaré por ella y espero que la mayoría bogotana lo haga.

Está claro: el hecho de que algunas o muchas mujeres ganen elecciones no es garantía en sí mismo de que el país, sus departamentos o sus ciudades se vuelvan mejores. Y sin embargo deseo que en estas elecciones muchas mujeres salgan victoriosas.

Ojalá muchas de ellas tengan perspectiva de género, de clase de etnia y de capacidades diversas o discapacidades. Ojalá combatan activamente la “gordofobia” y promuevan el respeto al trabajo de las prostitutas, como debe ser. Ojalá sean más que herederas del poder político de sus familias. Ojalá no caigan en las redes de la corrupción, la politiquería y los delitos electorales, como fue el vergonzoso caso de Aída Merlano. Por supuesto que el deseo es que estas mujeres representen cosas favorables y no los vicios políticos de siempre.  Entiendo que el anhelo es ser mejores que eso. Más allá de eso, es indispensable que año a año tengamos más candidatas y más vencedoras en las elecciones. Más alcaldesas y concejalas, más gobernadoras, más diputadas, más mujeres ediles: más mujeres en todas las ramas del poder público y a todo nivel: nacional, departamental y local.

Es indispensable que en estas elecciones más mujeres triunfen. Esto sería una muestra clara de los avances en cuanto equidad de género, más allá de los matices que este análisis pueda exigir. Ojalá lleguemos a tener pronto una presidenta.

Entiendo que algunas nos decepcionarán, como ha hecho la vicepresidenta y tantas senadoras y representantes: está dentro de lo que cabe esperar... Centenares, miles de hombres, también nos han decepcionado en estos cargos públicos. Estoy segura que otras nos harán sentir orgullosas y nos brindarán algunas alegrías. Incluso algunas gobernarán, quiero creer, con perspectiva de género y con enfoques diferenciales y comunitarios. Al final de cuentas cabe esperar que algunas mujeres sean más sensibles a la discriminación ya que la hemos vivido en carne propia desde que nacemos, al igual que algunos hombres.

Tengo claro que los números no lo son todo. Y  también sé que las cifras pueden llegar a ser relevantes. Y por eso decido creer que en estas elecciones habrá muchos más votos por mujeres y que más mujeres saldrán vencedoras. Y asumo desde hoy que no serán perfectas, nadie lo es; aún así, sé que con su solo triunfo y su sola existencia en los espacios de gobierno y poder que ocupen, que con el solo acto de seguir abriendo espacios de participación, ya habrán hecho mucho. Incluso aquellas con quienes no estemos de acuerdo en nada.

Deseo que mi hija vea a más mujeres ejerciendo el poder, triunfando y acertando, e incluso equivocándose, como lo han hecho tantos gobernantes hombres a lo largo de la historia. Quiero que millones de niñas a lo largo y ancho del país vean que hay una posibilidad para ellas cuando crezcan, si así lo quieren, de ejercer altas posiciones en el sector público.

Y aunque como quienes me conocen  bien lo  saben me considero más anarquista que de cualquier partidismo, siento la necesidad de decirles a quienes tengan a bien participar en el ejercicio democrático  como yo lo hago, aún sabiendo que el proselitismo  no es mi ideal se construcción de  nación, que no tenemos más opciones que votar para contrarrestar  lo inevitable  de las jerarquías de poder. Si como yo piensan que si las elecciones sirven al menos para dar más espacios de participación a las mujeres sin distingos de ninguna clase, sean de la etnia que sea, negras (afro), indígenas, mestizas, blancas, heterosexuales, lesbianas, trans, e incluso a aquellas con quienes no estamos de acuerdo en nada, a las que criticaré sin contemplaciones como lo haría con cualquier hombre sexista, clasista o racista, entonces estas serán unas elecciones que habrán servido para mucho.

Y yo seré una de las más satisfechas con esos triunfos femeninos, al margen de que desde el día cero sea la primera que esté lista a felicitarlas sin timideces o a criticarlas sin contemplaciones. Y en pro de no caer en sexismo, apoyaré a un hombre para el Concejo, simplemente para hacerle contrapeso al nefasto  pastor  político autoproclamado concejal de la familia, quien lleva años discriminando con su voz y poder  a más del 40% de familias bogotanas que no son  constituidas como lo estipula la biblia. Hablo de Marco Fidel Ramírez. Votaré en este caso por un hombre con nueva consciencia de masculinidad para que confronte y apoque la voz de un macho común tradicional en el Concejo de Bogotá, y este hombre es Fernando Merchán, quien se compromete con la batalla política contra el machismo y la garantía de derechos para todas las formas de ser familia.

Históricamente  los machos comunes se han peleado el poder por esa  razón. Considero que es sumamente poderoso apoyar la meta  de que por un macho común en el poder tengamos una nueva masculinidad  en el poder. Hasta que llegue el día glorioso cuando en los cargos de elección popular estén 50% de mujeres y 50% de hombres trabajando  por el bienestar de todas las ciudadanías  y de la mano construyan políticas favorables .

* Ideóloga, Feminismo Artesanal

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