¿“Matrícula cero” a cambio de qué? Con datos de Univalle

Noticias destacadas de Opinión

La piden generalizada y sin retribución, muy en la onda de someter a la sociedad a las demandas sin compromiso de los demandantes.

Líderes estudiantiles de universidades públicas están pidiendo, con gran eco, que en la matrícula del próximo semestre se cobre cero pesos. Dada la coyuntura por el COVID-19, el punto merece una mejor discusión.

Claridad: están pidiendo que no se cobre la fracción que la matrícula representa del costo por estudiante que asume la sociedad a través del Estado. Para el caso del estrato 1 en Univalle, menos del 3% ($225.000 en promedio); y del estrato 6, 27% ($2 millones y pico en promedio).

Es decir, allí, como en general en las universidades estatales, hay casi gratuidad o semigratuidad. No es que exista una política tarifaria de matrículas que ahogue a las familias y que implique que la bandera ideológica de la gratuidad haría una diferencia sustancial.

El principal problema financiero de los estudiantes no es la matrícula, es el sostenimiento. Pero ciertamente, por la coyuntura, muchos pueden enfrentar dificultades para pagar la matrícula y no tiene ningún sentido que por $300.000 de caja (estrato 2) o $600.000 (estrato 3) se pierda muchísimo más, que es el drama de la deserción de casi uno de cada dos estudiantes que tenemos en educación superior.

De modo que la “matrícula cero”, focalizada, tiene sentido en varias dimensiones. El problema está en las implicaciones de la forma en que se ha planteado. Se está exigiendo generalizada y sin retribución, como parte de la política de someter a la sociedad a financiar las demandas sin ningún compromiso de los demandantes.

En Univalle, para seguir con el ejemplo, más del 85% de los alumnos de sedes regionales ya pagaron su matrícula. Las familias hicieron el esfuerzo de los $240.000 (en promedio), pero los líderes estudiantiles no tomaron nota porque no están preparados para esa conversación sobre corresponsabilidad.

El 36% de esos alumnos reciben el apoyo monetario de Jóvenes en Acción, que tuvo un incremento por la crisis ($1 millón o más). Tal vez ellos aprecian más justamente lo que reciben y lo que dan. En la sede de Cali es probable que más estudiantes necesiten realmente “matrícula cero”, así como miles de alumnos de otras IES estatales.

Hay que financiarla. Si la universidad dejara de recibir la contribución de los alumnos vía matrícula, tendría que recortar gasto. ¿De mantenimiento, de bienestar? La solución de los líderes estudiantiles es que el Gobierno pague. No sabemos si el Gobierno hará lo mismo que en 2018, pero convendría que hubiese retribución de los beneficiarios.

Para no entrar en fórmulas más integrales, el modo puede ser sencillo: el que recibe “matrícula cero” le devuelve a la universidad el valor en “horas de corresponsabilidad”, mecanismo que usan la Universidad Nacional de Colombia y también instituciones privadas.

La universidad, por su parte, podría utilizar esas horas para crear valor social o eventualmente valor económico que fortalezca su servicio de bienestar y reduzca la deserción, ensayando un círculo virtuoso. Que, sin embargo, no resolverá el verdadero problema: el sostenimiento (para la calidad de vida, el rendimiento académico y la formación integral) de los alumnos que van por la movilidad social vertical.

Un problema que exige pensar “fuera de la caja”, pero lástima que el liderazgo estudiantil se pegue tiros en el pie con tanta convicción.

Los datos de Univalle deberían decirles algo a las IES oficiales donde no se aplica el principio de cobrar matrícula según la capacidad de pago del hogar, como la del Chocó.

@DanielMeraV

Comparte en redes: