Por: Ramiro Bejarano Guzmán

Mentiras y abusos

COMO TODOS, HE SEGUIDO LA TELEnovela del cohecho, y a pesar de que opino que Yidis, Uribe y todos los involucrados mienten, me parece verosímil la hipótesis de que el Gobierno sobornó a la ex parlamentaria.

Las versiones del presidente Uribe, Sabas Pretelt, Diego Palacios, Bernardo Moreno, acerca de que jamás hablaron con Yidis de la reelección y no le ofrecieron nada a cambio de su esquivo voto para que se aprobara el proyecto, se estrellan contra los hechos tozudos.

Por donde se levante una piedra en esa montaña de la reelección, aparece nombrado un recomendado de Yidis. El Gobierno lo niega, pero no puede ocultar que varios de los nombrados remuneraron el favorcito a la ex parlamentaria. ¿A título de qué esos servidores públicos designados le pagaron de muy diversas maneras? ¡Por algo será!

Que Yidis ha mentido, también lo creo. El Gobierno demostró que de uno de los teléfonos celulares de esta mujer sí se hicieron llamadas al empresario Tomás Uribe, el 24 de julio de 2007. Que lo haya negado es un indicio en contra suya, pero eso en vez de absolver a Uribe y su cohorte, por el contrario los compromete más.

Sí, aun asumiendo que el Gobierno demostró que Yidis llamaba en julio de 2007 a Tomás (¿eran amigos?) y que el presidente Uribe dio la orden de que nadie hablara con ella porque interpretó esas comunicaciones como un chantaje, no ha podido justificar otras inconsistencias.

¿Por qué el mandatario que en vivo y en directo destituye o mete a la cárcel a otros servidores incompetentes o corruptos, o los amenaza con romperles la cara, en esta ocasión, cuando la víctima de la supuesta extorsión era su vástago, guardó silenció? Raro que sólo 11 meses después Uribe denunciara el hecho, echando mano de testigos cercanos, como su esposa e hijos y otro de los implicados, Bernardo Moreno. ¿Por qué si la tenían por chantajista en julio de 2007, en febrero de 2008 el Secretario de la Presidencia la recibió en la Casa de Nariño y todos quisieron hablar con ella?

Y algo más sospechoso todavía. Si Yidis simplemente le expresó a Tomas que le dijera a su padre que iban a pasar cosas muy graves ¿cuál la razón para que Uribe concluyera que era un chantaje? ¡El que la debe la teme!

El Gobierno no tiene que demostrarnos que Yidis es delincuente; eso está probado, con su propia confesión. Lo que Uribe y sus subalternos están en mora de justificar es la razón por la cual a sabiendas de que se trataba de una bribona, intimaron con ella y consiguieron que cambiara el voto que permitió al mandatario quedarse ilegítimamente en el poder. Es esa la falta, que la historia no olvidará.

De otro lado, indignante el abuso de poder. El Presidente y sus subalternos utilizan sus investiduras para ambientar en los medios la tesis de que Yidis es culpable del cohecho en el que sólo incurre quien pide prebendas, no del que involucra además a quien ofrece o paga las dádivas. Con eso buscan presionar a la Corte para que condene a la ex parlamentaria sólo por el soborno que no los compromete, y ponerse ellos a salvo. Pero además, usan los bienes del Estado para fabricar las pruebas en su defensa.

Valiente manera de vencer a una contraparte, que está presa, no tiene audiencia en los medios, ni cuenta con recursos estatales, para conseguir pruebas o pedir a las multinacionales de la telefonía que faciliten información que no entregan con facilidad ni a sus usuarios.

Señor procurador Maya: Si hay unos funcionarios implicados que usan su poder para defenderse y atacar a un contendor, además para soterradamente presionar a la justicia, deberían ser suspendidos temporalmente de sus cargos. Eso al menos, manda la ley.

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Adenda.- Cómo así que Juan Manuel Santos se enfurece con la Corte Suprema, porque pidió a Scotland Yard que revise los computadores de Raúl Reyes, en vez de aceptar a ciegas el concepto de Interpol. Eso, más que un desacato, es una ofensa brutal a la majestad e independencia de la justicia.

notasdebuhardilla@hotmail.com

 

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