Por: Patricia Lara Salive

Miren la paz

De tantas noticias, incluso la irrefutable sepultura que la Corte Constitucional les dio a las objeciones presidenciales a la ley estatutaria de la JEP, la más transcendental, por la certeza que genera de que la reconciliación es posible, fue el foro “Hablemos de verdad”, convocado por El Espectador.

Bajo la tutela de Francisco de Roux, presidente de la Comisión de la Verdad, y después de escucharle al fotógrafo Jesús Abad Colorado sus relatos de esta guerra que él ha retratado por años, y luego de oír a Andrea Echeverri cantar “todas somos mamitas / y no debemos parir / para en esta guerra / nuestros hijos ver morir. / Todos somos hijitos / hermanitos de Caín / refresquemos la memoria / pa que no se vuelva a repetir”, los enemigos de ayer respondieron la pregunta de la periodista Gloria Castrillón: “¿Por qué es tan difícil contar la verdad?”.

Rodrigo Londoño, Timochenko, excomandante de las Farc, dijo que le daba miedo contarla porque al ver los resultados de esa lucha que emprendieron convencidos de que defendían al pueblo, siente vergüenza.

Luis Eduardo Cifuentes, el Águila, excomandante del Bloque Cundinamarca de las Autodefensas (Auc), quien pagó 11 años de cárcel, pidió perdón: “Nada justifica nuestro accionar”; afirmó que le cumplieron a la justicia pero a las víctimas lo que les interesa es saber dónde están y qué pasó con sus seres queridos; se quejó de que a muchos de las Auc los han matado y agregó: “Ni las víctimas han sido reparadas por el Estado ni a los reinsertados se les ha dado una oportunidad para reinsertarse en la sociedad”.

El general (r) Rafael Colón, uno de los duros en el combate, quien participó en el desminado humanitario, dijo que “cuesta decir la verdad porque se pueden perder” estatus y responsabilidades; habló de esa concepción que hubo en sectores del Ejército sobre que el enemigo de mi enemigo es mi amigo, la cual llevó a no combatir el paramilitarismo en algunas zonas; afirmó: “Hay que preguntarles también a los gobernadores y alcaldes por qué parte de sus presupuestos iban a las Auc, y a los ganaderos, por qué las Auc llegaban a sus fincas”, y concluyó: “Las verdades hay que contarlas como son… Tenemos que contar la verdad de los falsos positivos para deshacernos de esa cruz”.

Jorge Ballén, presidente de Panaca, cuyo hermano secuestró la guerrilla y quien como empresario sufrió muchas extorsiones en Urabá, confesó que a él le tocó “comprar vida” y pidió que se construya una nueva verdad.

Luego hablaron las víctimas: representantes de las comunidades negras que han sido asesinadas, de los indígenas que han sido discriminados, de las mujeres que han sido violadas... Todos claman por que se cumpla ya el Acuerdo de Paz para que no los maten ni se extingan sus territorios.

De último habló el comisionado de Paz, Miguel Ceballos. También contó su verdad: “Me metí de cura después de ser abogado para buscar una verdad. Y me salí. Y trabajé como secretario de la Comisión de Conciliación. Y tuve que trabajar con el Eln. Y fui señalado como guerrillero. Y luego fui viceministro de Uribe y me acusaron de extraditar a los paras. La más difícil es la verdad personal”.

Al final, resonaron las palabras del general Colón: “Necesitamos construir confianza: Duque y sus ministros tienen que decir al unísono si apoyan el Acuerdo de Paz o no”.

Y, en la conciencia, se estampó el ruego de Aída Quilcué, indígena del norte del Cauca, quien pidió respeto para quienes piensan distinto e imploró:

“Que la paz no nos cueste la vida”.

www.patricialarasalive.com, @patricialarasa

#AdiosALaGuerra

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