Por: Iván Mejía Álvarez

Mucho ruido, poca nuez

El descalabro ha sido proporcional al eco de las contrataciones, al ruido que produjo en su momento la presencia de una nómina de 18 jugadores contratados y a las sensaciones de triunfo y alegría que alimentaron los sufridos hinchas de Independiente Santa Fe.

Dos fechas, dos perdidos, cero fútbol, problemas internos, divisiones  entre los directivos, donde algunos se sientan a manteles con los grandes “desestabilizadores” del plantel y otros ya hacen públicas sus pretensiones de cambiar al director técnico.

En Santa Fe esta película es conocida, se ha venido viviendo durante más de treinta años. Mucha alharaca y al final otro fracaso. Ya son demasiados en forma consecutiva como para que no se tenga memoria de lo que se hace mal y lo que debería obligatoriamente cambiarse.

Algunos directivos están por hacerse notar en la buena y en la mala, porque los medios los mencionen, son los “figurines” que inventan misas en el Gimnasio Moderno, visitas al vicepresidente Pachito bla bla bla para que les dé la “bendición” a los millones gastados, cocteles de lanzamientos en sus negocios, etc. Otros quieren hacer las cosas en silencio y que los dardos los reciban quienes figuran en los puestos de comando. En la directiva santafereña hay descoordinación y celos de protagonismo.

Y en la plantilla sucede lo mismo. Algunos se molestan porque se menciona demasiado a Mosquera y le han hecho creer al joven que es la última maravilla del fútbol. Es un proyecto de buen jugador, por ahora, que todavía tiene mucho que demostrar. Se trajeron muchos delanteros, pero el único que hace goles es Léider Preciado. En las contrataciones se usó la “ley del bulto”, es decir, muchos contratados pero pocos con condiciones. Fue cantidad y poca calidad.

Y el técnico Fernando El Pecoso Castro. Perdido, perdido, se le extravió la brújula después del triunfo contra Millonarios, donde jugó su mejor partido. Los jugadores se creyeron ya campeones, se relajaron y nunca más volvieron a meterse en la piel de candidatos. Castro mueve por mover, sin ton ni son, inventa y deambula en las formaciones.

Y el equipo juega mal y está a la deriva. Santa Fe, ¿otro torneo, otro fracaso, otra ilusión perdida?

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2008-05-26T16:34:07-05:00

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