Por: Marcela Lleras

Muy sospechoso

DE UN TIEMPO PARA ACÁ COMENCÉ a seguirle la pista a la hoy ex fiscal Ángela María Buitrago porque me pareció una persona valerosa por los casos que había asumido.

Voy a mencionar algunos de los más sonados: el proceso de Jorge Noguera, ex director del DAS de Álvaro Uribe  y “buen muchacho”, acusado de paramilitarismo y de asesinato de sindicalistas y de profesores. También el caso de Guillermo Valencia Cossio, hermano de Fabio Valencia Cossio, en ese momento Ministro del Interior de Álvaro Uribe. Cuando Guillermo Valencia estaba de Director Seccional de Fiscalías de Medellín, le hizo el favorcito a alias “el indio”, segundo al mando de don Mario —capos y paramilitares reconocidos— de borrarlo del organigrama y eso es sólo uno de los delitos. La ex fiscal también tuvo a su cargo el juicio del ex senador Ciro Ramírez por narcotráfico. Por eso digo que esta ex fiscal delegada ante la Corte Suprema es de admirar, porque condujo esas investigaciones sin titubear. Por mucho menos matan gente en este país, y entre más altos son los círculos de poder de los acusados, mayor peligro. También logró la condena, después de 25 años, del coronel en retiro Alfonso Plazas Vega por la desaparición forzada de once civiles en la retoma del Palacio de Justicia. Con este caso los militares patalearon bastante. Y en los últimos días llamó a indagatoria a varios ex generales en retiro por el asesinato de Carlos Horacio Urán, Magistrado Auxiliar del Consejo de Estado, quien salió con vida del Palacio de Justicia (existe un video) y al día siguiente fue encontrado muerto dentro del palacio, con un tiro de gracia. Y sigue la lista: citó a audiencia para imputación de cargos a Pachito Santos y al siniestro José Obdulio Gaviria por calumnia por haber acusado a unos sindicalistas de ser auxiliadores de la guerrilla.

El fiscal Mendoza, movido quién sabe por quién, usó el viejo truco de pedirles la renuncia protocolaria a varios fiscales y  aceptó la de la fiscal Buitrago, además diciendo que en su despacho había un retraso en los procesos investigativos. Muy sospechoso.

Ahora, sin esta fiscal, estos procesos quedarán acéfalos, se retrasarán, algunos prescribirán. Los nuevos funcionarios que los retomen tendrán que estudiar todos los folios de nuevo. Es como si alguien, o muchos, quisieran la impunidad en estos casos y queda el sabor de que el fiscal encargado Mendoza estuviera haciéndoles el favor: sin duda, fue abiertamente inoportuno el momento en que hizo la maniobra para retirar a la fiscal.

En una entrevista de El Espectador, el viernes 3 de septiembre, la ex fiscal Buitrago contesta a la pregunta: ¿teme por su vida? “No. La verdad no. La verdad habría llegado a temer si no hubiera hecho lo que tenía que hacer”. Es dura esa pregunta que hace el periodista, pero en este país tan llevado de la violencia, de las mafias, de la delincuencia, y tan lleno de fuerzas extrañas que convergen para lograr la impunidad de ciertas personas, se vuelve, lamentablemente, casi natural.

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