Por: Santiago Villa

Nepotismo y armamento

Con la posible excepción del petróleo, no hay un ámbito empresarial más corrupto en el mundo que el del armamento. Cuando se trata de Arabia Saudita, el uno y el otro van de la mano. “¡Fue un día tremendo!”, dijo Donald Trump, celebrando tras haber recibido el Collar Abdulaziz al-Saud, el honor más alto que puede conferir el reino saudí. La ceremonia se realizó en el Palacio Al-Yamamah pocas horas después de que se anunciara un acuerdo para la venta de armamento por 107.900 millones de dólares, uno de los más grandes que ha habido entre Estados Unidos y Arabia Saudita.

Es una irónica coincidencia que sea Al-Yamamah también el nombre del acuerdo de venta de armamento que enlodó la reputación de Mark Thatcher, el hijo de Margaret Thatcher, y reveló el alto nivel de nepotismo y corrupción en este tipo de negocios. El Acuerdo Al-Yamamah de 1985 y el que acaba de anunciar Donald Trump tienen mucho en común.

Entre 1985 y 2007 la empresa BAE Systems firmó una serie de acuerdos con Arabia Saudita para vender más de 43.000 millones de libras esterlinas en aviones, misiles y municiones. En el acuerdo se hacían, a cambio de las armas, envíos de petróleo a Gran Bretaña. Dos de los principales facilitadores y negociadores del acuerdo fueron Mark Thatcher, el hijo de Margaret Thatcher, y el príncipe Bandar bin Sultan, hijo del entonces ministro de Defensa de Arabia Saudita. Bandar recibió 1.000 millones de libras esterlinas de comisiones, y Mark Thatcher, quien se desvinculó en una etapa muy temprana por el escándalo que estalló en su país a causa de su participación en el negocio, habría recibido hasta 16 millones de libras esterlinas.

El acuerdo anunciado el viernes entre Estados Unidos y Arabia Saudita, por 107.900 millones de dólares en aviones, barcos, sistemas de comunicación, misiles y herramientas de seguridad para internet, es uno de los más grandes de la historia para Arabia Saudita. El acuerdo podría incluso ampliarse a 350.000 millones de dólares en diez años, según el secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson. El principal negociador del acuerdo fue Jared Kushner, el yerno de Donald Trump.

Uno de los motivos por el que es tan corrupto el mundo del comercio de armamento es el manto de secreto que protege a estas transacciones. A diferencia de cualquier otro ámbito, es imposible conocer los detalles financieros de los negocios de armamento porque hacen parte de la “seguridad nacional”. Es muy fácil crear cuentas paralelas y canalizar las comisiones.

Es muy probable que estemos ante el primer gran acto de corrupción de la presidencia Trump. El muy activo papel que jugó Kushner, para influir a favor de los saudíes, debería prender las alarmas de los observadores. Según un reportaje del New York Times, Kushner llamó directamente a la directora ejecutiva de Lockheed Martin para pedirle que redujera el precio de algunos sistemas de tecnología, de manera que pudieran incluirse en el acuerdo con los saudíes. Esto para hacer el acuerdo todavía más jugoso. No es de extrañar. Eso es lo que hace la familia Trump: negocios. 

Twitter: @santiagovillach

 

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