Algunos neurocientíficos están encontrando que registramos el placer social en las mismas regiones de la mente humana donde captamos el placer físico. Aunque es un área de investigación reciente, hay experimentos que demuestran que cuando nos dicen que estamos en lo cierto, sentimos un inmenso placer, similar al que nos produce una caricia o el olor a pan fresco. Asimismo, la exclusión y el rechazo social nos producen un dolor indistinguible del que sentimos cuando nos cortamos con un cuchillo.
Esa mente se fraguó desde cuando sobrevivir era la...
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