Por: Manuel Drezner

El cine de horror

En un cine club inglés han hecho un interesante festival de cine de horror y llama la atención la escogencia de películas.

La programación es casi exclusivamente de películas sonoras, ya que, según el programa del festival, el cine de horror necesita del elemento sonoro para lograr su efecto. Agrega que, aunque hay muchas películas de horror en el cine mudo, ellas no logran su objetivo, y ponen como ejemplo las clásicas de Lon Chaney, El jorobado de Nuestra Señora y El fantasma de la ópera, además de El hombre que ríe con Conrad Veidt, que aunque bien logradas, a un espectador de nuestros tiempos no inspiran pavor, que en últimas es el objeto de este cine de horror. Los organizadores presentan algunos de los filmes clásicos del género. Están desde luego las películas de monstruos, Frankenstein, El hombre lobo, La momia y King Kong, sin las cuales no se podría pensar en cine de horror. Agrega las cintas de zombis o muertos vivientes, entre ellas la famosa Noche de los muertos vivientes de Romero, y las de vampiros, con Drácula en primer lugar. Hay igualmente películas clásicas, como El hombre invisible y La mujer leopardo, y todos esos filmes con criaturas extrañas que vienen de otros planetas o salen de pantanos para acabar con la humanidad.

Lo más interesante en este festival, sin duda, es una serie de películas en las cuales el elemento horrífico depende de las situaciones y que personalmente considero son el verdadero cine de horror. Se trata de películas como Las diabólicas de Clouzot, La noche del cazador de Laughton, Psicosis de Hitchcock o El bebé de Rosa María y El exorcista. Quien quiere la catarsis de ver cine de miedo, no puede omitir estas cintas donde lo que asusta no es el monstruo extraño o el vampiro chupador de sangre sino el argumento mismo. El que estos filmes hayan sido incluidos en el festival que se comenta muestra que se trata de algo muy bien pensado por gente que conoce de esto.

Todo este comentario, más que para describir un interesante evento, lo que busca es que haya de pronto entre nosotros, con tanto cineclub existente o en la Cinemateca, quienes organicen festivales similares. La educación en el cine depende precisamente de que se haga este tipo de presentación, donde se juntan obras clásicas de un género determinado, con lo cual se informa, en especial a las nuevas generaciones, de cómo fue de grande el cine clásico. Una programación como la descrita se podría complementar con otras como la comedia en el cine, películas del oeste y cine musical, que mostraría cómo era de bueno el cine de ayer.

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