Por: Daniel Mera Villamizar

Oportunidad con sillas libres en instituciones privadas de educación superior

Si se pasa de concepción de sistema dual a sistema mixto.

Los rectores de la Universidad Javeriana de Cali y del Colegio Mayor del Rosario lograron llamar la atención sobre el hecho creciente de cupos sin utilizar de la oferta privada de educación terciaria. Luis Felipe Gómez, de la Javeriana, apropiadamente habló de “tragedia social e inaudito (…) en un país que necesita talento bien formado”.

La respuesta (o la no respuesta hasta ahora) ha sido muy acorde con la concepción de la educación que nos tiene atrapados: eso es un problema de las universidades privadas y el gobierno se tiene que ocupar es de las universidades públicas. Así reacciona la concepción de un sistema dual, que separa lo estatal de lo privado, y en el núcleo duro de su mente no ve con buenos ojos la oferta privada, que en Colombia es la mitad.

Si tuviéramos la concepción de un sistema mixto, que integra las dos ofertas como instrumentos para cumplir las metas del país, no estaríamos con los rectores de las privadas clamando desde los espacios de opinión de los medios. Hay déficit de cupos en las instituciones estatales y cupos sin utilizar en las privadas, pero nos parece que la solución para aumentar cobertura es crear más cupos en las estatales, por principio, sin preguntarnos por costos y beneficios.

Un ejemplo: si hay cupos sin utilizar en un programa pertinente para el desarrollo del país con un costo y una calidad iguales a los de una universidad pública, y el Estado le pone la plata en la mano al bachiller para que se matricule, la reacción no es “qué bien por ese joven”, sino “le están dando recursos a la universidad privada (lo cual es malo per se)”. Así es muy difícil progresar como país.

La otra talanquera mental o ideológica que nos tiene en este problema es un corolario de la concepción dual: la educación superior debe ser “gratuita”, como en las universidades estatales. Queremos preescolar gratuita, básica gratuita, media gratuita, terciaria gratuita, y para todos (y de calidad). El problema es que al tiempo no se puede. Necesitamos acordar que los beneficiarios de educación superior comparten algo de sus rendimientos para ayudar a hacer socialismo hacia abajo. Moralmente no podemos tener superior gratuita y no tener preescolar. Políticamente, sí, y de modo rentable en lo electoral.

Por eso fue que en la comisión de empalme en educación de Duque las sillas libres en instituciones privadas nos parecieron una oportunidad para romper esos tabúes con una propuesta práctica difícil de objetar: tomar 30 mil sillas libres en un piloto para ocuparlas con pago de matrícula diferido a través de retribución dependiente del ingreso  y apoyo de sostenimiento del Estado.

La IES privada toma un riesgo medido: en vez de cupo sin utilizar con costos incurridos, apuesta por el beneficiario, que se gradúe y al emplearse le pague entre un 10% y un 15% de su salario por el tiempo que sea necesario o un límite  de años. ¿Quién recauda? No la universidad, sino el Estado, porque sería un asunto del sistema (mixto).  Si el beneficiario deserta o luego pasa largas temporadas desempleado, la IES privada pierde o deja de percibir, muy diferente de lo que acontece con el actual modelo de Icetex.

Estos incentivos, de paso, ayudarían a ajustar la pertinencia de parte de la oferta de programas y a prevenir una crisis de empleabilidad de los egresados por cambios acelerados en el mundo productivo, si es que no estamos en ella. El mejor tratamiento tributario que piden las IES privadas sería un hecho si el Estado las viera como instrumento para avanzar en equidad social y en desarrollo económico. Pero por ahora estamos luchando con la concepción que impide imaginar, diseñar y negociar la reforma estructural que necesita la educación colombiana.

@DanielMeraV

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2019-07-27T04:25:36-05:00

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