Para salvar a Fabricato

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Es posible salvar a Fabricato, aunque no con los costos laborales actuales, que representan el 24 % del valor de una yarda de tela. La administración de Carlos Alberto de Jesús, el brasileño que dirigió Fabricato durante siete años, renovó la maquinaria. Hoy la empresa de Bello es la textilera más moderna de América Latina y está totalmente sistematizada. La producción se concentró en una sola planta, eliminando las cinco plantas dispersas que existían. De Jesús y la junta que dimitió recientemente aportaron terrenos de la compañía para el complejo comercial y de vivienda Ciudad Fabricato. Lo hicieron pensando que debían hacerlo mientras se enderezaba el negocio textil. No sucedió así. El contrabando y los menores precios de telas traídas de China, India y Bangladés siguen amenazando la supervivencia de las textileras colombianas. Es cierto que la administración anterior tomó otras medidas importantes y urgentes, como indemnizar a 2.600 trabajadores que fueron liquidados, bajando la nómina a los 2.000 de hoy. Pero si no se reducen los costos laborales o se imponen aranceles y se combate el contrabando, Fabricato les garantiza el trabajo a esas 2.000 personas por tiempo limitado. Entonces es urgente hacer las cuentas y adaptar las finanzas de Fabricato a realidades insuperables. Un día la empresa se puede quedar sin caja. Ya no hay otras propiedades inmobiliarias que se puedan vender o aportar a proyectos de construcción, salvo el terreno donde opera la planta. Fabricato tiene 900 pensionados, que cuestan $900 millones mensuales. No están en Colpensiones ni en fondos de pensiones, sino a cargo de Fabricato. La deuda pensional asciende a $120.000 millones. Esa carga es pesada, pero no es la rémora que frena a la compañía centenaria. Lo son los costos laborales. Hay textileras en Colombia cuyos costos laborales están sobre el 12 % y dan utilidades. Hay una nueva junta en Fabricato y un nuevo presidente, Gustavo Lenis, que fue presidente de Avianca y jefe de la Aerocivil. Se puede salvar a Fabricato, pero no hay fórmulas mágicas. O se reducen los costos laborales o los actuales trabajadores y la compañía tienen los días contados. Bueno, los años contados. Las glorias del pasado que crearon en Bello las primeras industrias colombianas no son suficientes para mantener viva a Fabricato. Esa es la tozuda realidad, agravada por una fuerte caída en ventas debida a la pandemia.

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