Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Parques, patrimonio público, turismo y desarrollo local

La importancia económica, social y ecológica de los Parques Nacionales Naturales de Colombia (PNN) los ha convertido en zonas en disputa. Intereses contrarios se mueven en torno a ellos; con estrategias legales e ilegales, diferentes grupos pretenden apropiarse de un patrimonio que pertenece a todos los colombianos. Los PNN tienen un valor estratégico como espacios de regulación hídrica y conservación de la biodiversidad. Biodiversidad que, por parte del actual Plan Nacional de Desarrollo, ha sido declarada activo estratégico de la nación.

Un aspecto que cada día cobra mayor importancia es el valor escénico y el poder de atracción que los PNN tienen para el turismo de naturaleza, actividad económica de gran crecimiento en todo el mundo. Durante los últimos años, el turismo es la actividad económica que, después del petróleo, más divisas le ha generado a Colombia, superando de lejos al carbón y al café. Hablar de turismo y PNN no es cosa menor: es tema de gran relevancia para el país y las regiones.

Cuando se adelanta de manera adecuada, el turismo de naturaleza es una actividad productiva sostenible, contribuye a conservar el medio natural y genera recursos que aportan al desarrollo local, distribuyendo beneficios entre diversos actores sociales. Por el contrario, si los PNN se privatizan para desarrollos turísticos, se convierten en enclaves económicos, con efectos excluyentes y sin conexión con la región.

Los PNN pueden ser eje del desarrollo local sostenible, pero para lograrlo es necesario tomar medidas claras y apropiadas, asociadas a su carácter de patrimonio natural nacional, al cual debemos tener acceso todos los colombianos. Un principio básico elemental es que no se pueden privatizar y las actividades relacionadas con el turismo de naturaleza no pueden significar la privatización de parte alguna del área de los PNN. Esto significa que hoteles y otros servicios de hospedaje deben ser ubicados por fuera del área de los PNN. En su proximidad, sí, y facilitando el ingreso del turista a los PNN, también.

Los PNN, bien manejados, pueden ser receptores de gran cantidad de visitantes. La “capacidad de carga” es una herramienta que nos ayuda a definir el volumen de visitantes, según los impactos que sobre el área causa la presencia humana y su comportamiento. La capacidad de carga no implica un número fijo, pues diez personas que se comporten bien pueden generar menos impacto que una que sea agresiva con el medio natural. La herramienta incluye múltiples dimensiones y perspectivas; varía según las características del lugar (su propósito y función ecológica y social) y según la capacidad institucional de la entidad que lo administra.

El intento reciente de construir y operar hoteles de lujo dentro del PNN Tayrona es un atentado contra el patrimonio natural y cultural del país, y sería una expropiación de un bien que pertenece a todos los colombianos. La defensa de este patrimonio —liderada en los años 70, frente a similares amenazas, por Alegría Fonseca y Julio Carrizosa— es ahora asumida por muchos colombianos. Basados en la Constitución y la ley, podemos y debemos impedir esta indebida intención, hoy gestionada y apoyada por políticos oportunistas. Todos unidos, debemos apoyar a la Unidad Administrativa de PNN que está impidiendo estas construcciones. ¡Defendamos el Tayrona, patrimonio colectivo de la nación!

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2019-10-08T13:48:04-05:00

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