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hace 5 horas
Por: José Fernando Isaza

Pensiones

El Gobierno ha sido confuso y contradictorio al expresar sus ideas de modificación del régimen pensional. Ante las justas inquietudes de los pensionados y trabajadores, ha ido modificando su discurso. Dice que no presentará reforma este año y que discutirá el proyecto en la mesa de concertación; esta es tripartita y la componen el Gobierno, los empresarios y los trabajadores, es decir, dos a uno.

Casi todo el discurso gubernamental y empresarial se centra en los aportes presupuestales a Colpensiones, entidad que maneja el régimen de prima media. Es decir, señala a los jubilados y prejubilados de Colpensiones, quienes han aportado en conjunto con los empleadores las semanas necesarias para obtener la pensión, como los principales responsables de los montos que debe transferir el Gobierno. La realidad es bien diferente: el estudio Borradores de economía del Banco de la República. El sistema pensional en Colombia, por Martha López y Eduardo Sarmiento, publicado en 2019, señala entre otros resultados los siguientes: “Aun cuando comúnmente se cree que la mayor proporción de las transferencias pensionales corresponden a Colpensiones, en realidad solo una proporción va a esta entidad, al considerar las destinadas a Fopep, Fuerza Pública, Magisterio y otros”.

Si bien el déficit del sistema pensional como proporción del PIB es significativo: 3,4% en 2018, “una proporción mayoritaria del 2,5% del PIB corresponde a regímenes especiales: Fuerzas Militares, funcionarios públicos, Rama Judicial” y, por supuesto, los congresistas. En el pasado los gobiernos, en lugar de fijar salarios apropiados para los docentes, optaron por ofrecerles a futuro un régimen de jubilación más generoso que a los otros empleados, transfiriendo el costo fiscal a las futuras administraciones. Las cifras anteriores muestran que el discurso gubernamental prioriza sobre el 25% del costo y calla sobre el 75%.

Las proyecciones del marco fiscal en el período 2014-2018 parecen contradecir las declaraciones gubernamentales sobre la “bomba” pensional. La proyección muestra una reducción del déficit pensional del 3,9% del PIB en 2019 al 3% del PIB en 2028. Debe señalarse que la cifra de 2018, 3,4%, fue inferior a la estimada del 3,9% en 2017.

Los problemas más apremiantes son la baja cobertura pensional, porque hoy solo el 23% de los adultos mayores (lenguaje políticamente correcto para referirse a los viejos) tienen ingresos por pensión. Dado el alto nivel de trabajo informal, del 47,3%, la cobertura no crecerá significativamente a mediano plazo.

El sistema de pensiones con ahorro individual se enfrenta al impacto de las bajas tasas de interés, tanto a nivel interno como internacional. Si bien casi todos los actores económicos aplauden la reducción del interés, no sucede lo mismo con los ahorros pensionales. Cuando se crearon las administradoras de fondos de pensiones se estimó que la tasa de interés real era del 6%, pero hoy la tasa de interés real, descontada la inflación, está en el orden del 2-3%, o 6-7% en términos nominales. El impacto es significativo. Si un afiliado a un fondo ahorra $1 mensual en términos reales durante 25 años y se pensiona durante 20 años, tendría un ingreso por jubilación de $4,78 reales mensuales, si la tasa fuera del 6%. Si la tasa es del 2%, ahorrando la misma cifra y durante el mismo período, la pensión sería menos de la mitad: $2,36.

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2019-11-20T09:25:21-05:00

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