Por: Jorge Tovar

Percepción, crimen y fútbol

Recomendaba el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, que hay que dejar de ver noticias. Afirmó que los noticieros se enfocan en el estruendo, el escándalo y la tragedia individual, entorpeciendo “nuestro entendimiento del mundo”. La percepción de la realidad termina distorsionada por la elección informativa.

La semana pasada, Sergio Gómez, Fabián Moncada, Óscar Rojas y Juan Sereno defendieron exitosamente su tesis de Maestría en Economía Aplicada en la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes. El trabajo se enfocó en la esperada relación positiva que existe entre fútbol y criminalidad. Esperada porque son los desmanes de algunos hinchas lo que se resaltan en la actualidad informativa.

Tras el 1-0 de Millonarios ante Santa Fe en la ida de la final del fútbol colombiano, la prensa destacó los 95 detenidos y las 240 riñas que se desataron tras el partido. Si bien mayoritariamente citaron las palabras de satisfacción de la policía por el resultado positivo, ninguno las analizó. No recordaron que el Día de la Madre de 2017 se registraron 1.551 riñas. O que en año nuevo se reportaron 1.836 riñas. La noticia no eran los 95 detenidos (borrachos en su mayoría), ni las 240 riñas. La noticia era el ejemplar comportamiento de la ciudad.

En la mencionada tesis, titulada “Crimen y fútbol: Una revisión del caso colombiano”, los autores utilizan sofisticadas herramientas econométricas para evaluar cuantitativamente la relación entre fútbol y actos delictivos entre 2010 y 2016. Con base en datos de partidos jugados en la primera división colombiana, definen crimen como el número de homicidios, el hurto a personas y lesiones personales.

Encuentran que el simple hecho de hospedar un partido de fútbol no se relaciona con cambios en los niveles de criminalidad. Tampoco encuentran evidencia estadística que indique que hay más homicidios cada vez que hay fútbol. Sí encuentran una relación estadística positiva entre el número de asistentes y el número de lesiones personales y hurtos. A mayor aglomeración de gente, habrá más hurtos y lesiones personales. Pero argumentan que el efecto económico no es relevante pues el impacto agregado anual es de 93 hurtos adicionales y 41 lesiones personales más en las 20 ciudades consideradas. También estiman que durante los clásicos (no regionales: Millos-Nacional por ejemplo), quizás debido al operativo policial, el número de lesiones personales cae ligeramente.

Este es uno de los primeros estudios sobre el tema en América Latina. El primero de varios que se deben hacer en Colombia, donde se están tomando medidas de política (carnetización), quizás con un diagnóstico incompleto. Hay hinchas violentos y hay que erradicarlos, pero la percepción que estos generan puede ser más peligrosa que los desmanes que realizan.

 

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