"Si vamos a decidir sobre la vida y la muerte, vamos a hacerlo juntos": Claudia López

hace 9 horas
Por: Ramiro Bejarano Guzmán
Notas de buhardilla

Piñata presidencial

Más que el abuso del subpresidente Duque y su familia al utilizar el avión presidencial para que uno de sus hijos celebrara el cumpleaños con sus amigos y sus mamitas en el parque Panaca, ofenden las explicaciones cínicas con las que han querido justificar tan indecorosa actitud, en vez de aceptar el error y pagar el costoso viaje con su patrimonio, como en su momento lo hizo César Gaviria. Se pretende enterrar este grotesco suceso con la excusa de que por ser la familia presidencial pueden usar a su antojo el erario. Les convendría leer el libro La familia Franco S. A., de Mariano Sánchez Soler, que describe los innumerables excesos del dictador español y sus familiares, algunos muy semejantes a las andanzas Duque.

Desde que inició este gobierno han abusado del avión presidencial, pues apenas posesionado Duque viajó en visita de Estado con todos los suyos y las familias de sus funcionarios a entrevistarse con el papa Francisco, para que el entonces secretario Jorge Mario Eastman lo saludara de tocayo.

El problema no se reduce a concluir, sin siquiera haber abierto una investigación, que no hubo falta ni responsables disciplinarios, pues eso es tan peligroso como condenar a alguien sin un proceso. El tema es ético y por eso no lo comprenderán ni Uribe, ni Marta Lucía, ni la inmensa fila de lagartos.

Salió muy mal librado el altanero jefe de Prensa —o jefe de Ofensa— Hassan Nassar, pues confirmó que no tiene la altura para ese oficio y, además, que estaría haciendo inteligencia a periodistas y opositores para “defender” al Gobierno.

En vez de dar explicaciones serenas, Nassar optó por el libreto acuñado por Uribe: insulto, provocación y difamación. Por eso, en cuanto Duque se posesionó y quiso nombrar a la fanática Claudia Ortiz en la Unidad de Protección, curiosamente un uribista purasangre —de los mismos que conforman el sucio grupo de los “bodegueros” que antes eran contertulios de uno que otro miembro del cartel de Medellín— trinó con pullas contra los no uribistas que tenían esquemas de seguridad del Gobierno, que él supone solamente están al servicio de quienes ganaron las elecciones. Creen que los bienes del Estado les pertenecen, incluyendo el avión presidencial que pagamos todos menos quienes lo disfrutan.

Por eso Nassar compareció en el programa donde fue invitado lanzando de manera desleal la versión maliciosa de que Vicky Dávila no podía preguntar sobre esta indelicadeza, porque viajó con su esposo en una gira presidencial con fines periodísticos. No pueden defenderse convenciendo, sino propagando la amarga idea de que todos son iguales de avivatos y aprovechados que ellos. Tiro por la culata.

A Nassar lo pusieron allí para que hiciera lo que hizo, y de ello es responsable el subpresidente Duque, quien con su silencio cómplice patrocina la patanería de su atrevido vocero. Agredir e intimidar, ya no con el poder de un micrófono sino con el del escudo palaciego. Seguramente en el Gobierno habrán felicitado la grosería del jefe de Ofensa, pero su papel allí ha quedado marchitado luego de este irrepetible incidente.

No será la última vez que Nassar salga iracundo a echarle vainazos a quien ose opinar sobre sus amos. Curiosamente, su llegada a la Casa de Nari, al mismo tiempo que la del indeseable Víctor Muñoz, ha coincidido con la activación de la guerra sucia auspiciada por el Gobierno, el uribismo recalcitrante, algunos funcionarios y, ¡quién lo creyera!, hasta un dirigente empresarial. Asistimos a una campaña de desprestigio contra críticos y periodistas independientes, curiosamente desde las redes sociales y panfletos virtuales dirigidos por los sacamicas del presidente eterno, como hicieron otrora con la Corte Suprema.

Esto de insultar a quien pida explicaciones no va a parar con la sola amenaza de Nassar a Vicky, por la sencilla razón de que además de ambiciosos y arribistas están sin aire y sin argumentos, pero sobre todo porque ese es el “genuino” talante de quienes hoy comandan el cuatrienio más corrupto, vengativo y perseguidor de los últimos tiempos. Esto está empezando, porque Dios los cría y ellos se juntan.

Adenda. ¿Y por qué el subpresidente Duque no le pidió al nuevo fiscal establecer quiénes son los autores intelectuales y materiales de los asesinatos de líderes sociales?

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2020-02-16T00:00:44-05:00

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2020-02-16T00:30:01-05:00

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