Se presentaron más de 40 grupos y unos 300 artistas en cuatro escenarios

hace 13 horas
Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Por y con un ambiente sano, apoyo la protesta

Me siento a escribir con mucha incertidumbre, por la gran diversidad de propuestas y expectativas respecto a la convocatoria y las implicaciones de la movilización de mañana, jueves 21 de noviembre. Al igual que muchos colombianos, con la movilización pretendo construir, no agudizar la crisis. No espero la renuncia de Duque, sí espero que dé un viraje a su gobierno y sea más incluyente.

Voy a escribir sobre política e intereses políticos, tema sobre el que no soy experto, pero que es inevitable tratar. ¿Cómo escribir, el día antes de la convocada movilización, una columna sobre ambiente sin hacer referencia al enrarecido ambiente político que estamos viviendo?

Fijar una posición frente a la convocatoria es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros. Cuando alguien me preguntó: “Juan Pablo, ¿usted qué piensa del paro? ¿Va a salir a marchar?”, le dije: “Voy a marchar. Esta convocatoria tiene un especial significado y participar expresa una postura política que debemos hacer explícita”. Lamentable e inevitablemente la protesta del 21 incluirá actos violentos, pero esto no define su significado.

La más publicitada síntesis de por qué salir a marchar fue hecha por María Fernanda Aristizábal (señorita Colombia), quien, a diferencia de la selección de fútbol, metió dos golazos. El primero, cuando dijo: “Que esas marchas de verdad nos movilicen, que podamos alzar la voz para que cambien cosas con las que no estamos de acuerdo”. Y cerró con gol olímpico cuando invitó al presidente Duque “a que escuche mucho por qué estamos marchando”.

La gente marcha por muy diversas razones. Yo marcho por dos motivos principales: para que se implemente con seriedad y efectividad el Acuerdo de Paz y para que se respeten la vida y las actividades de los líderes ambientales. No podemos dejar de alzar la voz y protestar cuando Colombia es el segundo país del mundo donde se asesinan más líderes ambientales y cuando, en dos años, han sido asesinados más de 154 excombatientes.

No es viable reclamar la paz con actos violentos. No estoy de acuerdo con los llamados a la violencia, hechos por radicales tanto de derecha como de izquierda. Los actos vandálicos, de unos y otros, buscan desvirtuar el verdadero significado de la movilización. La mayoría de los colombianos rechazamos la violencia. Para mí, el éxito de la movilización es que Duque escuche las diversas fuerzas vivas del país y busque gobernar en armonía y equilibrio, respetando las diferencias.

No es fácil gobernar Colombia. Menos bajo la presión de dos líderes del calibre de Trump y Uribe, quienes —muy similares en algunos aspectos y con diferencias en otros—, con todo su peso, buscan imponer su criterio para que Duque implemente sus prioridades. No quisiera estar en el pellejo de Duque, pues esas presiones son muy difíciles de manejar, más aún cuando no se tiene experiencia en las grandes ligas de la política.

Luchemos juntos por un mismo país, la salida debemos construirla entre todos. El presidente Duque tiene que escuchar el sentir popular y gobernar en medio de una sana y legítima confrontación de ideas e intereses. A veces parece estar dispuesto a avanzar por este camino.

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2019-11-20T00:00:15-05:00

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