Por: Óscar Sevillano

Prohibido pensar mal de Uribe

No me cabe la menor duda de que en el Centro Democrático deben tener muchas ganas de presentar al Congreso de la República un proyecto de ley donde se le prohíba a Colombia entera tener alguna duda del expresidente Álvaro Uribe Vélez y donde además se establezca este hecho como delito condenable a más de 10 años de cárcel o a cadena perpetua.

Lo anterior lo digo porque desde que este partido político se estableció como bancada en Senado y Cámara, expresar alguna duda que tenga que ver con alguna actuación de la vida pública del senador y expresidente se ha convertido en una verdadera pesadilla para el resto de congresistas de las demás fuerzas políticas.

Basta con que algún senador o representante dé a conocer sus dudas y pida explicaciones a Uribe sobre algún hecho en el que pudo estar involucrado, para que de inmediato todos los miembros de la bancada del Centro Democrático, bien sean de Cámara o Senado, o los dos al tiempo, griten y manoteen, lanzando improperios contra la persona que exprese su manera de pensar sobre determinada actuación del exmandatario.

¿Desde cuándo es un delito pedirle explicaciones al expresidente Álvaro Uribe? Como personaje de la vida pública que ha actuado en política y ha sido agente de gobierno y presidente de la República, está en toda la obligación de darlas, como los ciudadanos de pedirlas, y los miembros de su bancada no pueden oponerse a este hecho a base de gritos e insultos.

Las repetitivas escenas en las que se ve a los diferentes congresistas del partido uribista, como Paloma Valencia, Margarita Restrepo, Carlos Felipe Mejía, María Fernanda Cabal, Paola Holguín, etc., gritar en gavilla cuando se le exige alguna respuesta al jefe natural de su partido han demostrado que para el Centro Democrático es más importante callar a quien pregunta que dejar que Uribe responda y demuestre la transparencia en sus actuaciones.

Tan es así, que la bancada del Centro Democrático convoca una marcha en apoyo a Uribe por las investigaciones que le sigue la Corte Suprema de Justicia, en lugar de llamar al pueblo para exigirle al Estado eficiencia en cualquier otro asunto, lo que resulta bastante curioso e incoherente porque Colombia es un país que tiene grandes falencias sociales, como por ejemplo la mala atención en salud, desnutrición infantil, falta de oportunidades laborales, baja escolaridad, etc., como para citar a una movilización en favor de alguien que cuenta con las suficientes herramientas legales para defender su honra.

Una cosa es la admiración y respeto por alguien y otra la idolatría y la sumisión, y cuidado, señores del Centro Democrático, porque cuando estas dos últimas situaciones se combinan, pasa a ser algo enfermizo. Debe ser por esto que todos los senadores y representantes de ese partido quieren hablar como Uribe, pelear como Uribe, gritar como Uribe e insultar como Uribe, sin darse cuenta de lo mal que lo hacen.

Puede que en el expresidente esto luzca, a fin de cuentas hace parte de su personalidad un tanto… fúrica, pero a quienes quieren imitarlo, no sé si con el ánimo de ganar seguidores y aplausos, no les luce mucho la verdad.

Insisto, no me cabe la menor duda de que si en manos del Centro Democrático estuviera el prohibirle a Colombia entera pensar o tener alguna duda de las actuaciones de la vida política de Álvaro Uribe, lo harían sin siquiera dudarlo.

@sevillanoscar

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