Por: Iván Mejía Álvarez

Propuestas

La administración de la Dimayor presentará varias propuestas a la asamblea de clubes en su próxima reunión. Serán los dirigentes los que deberán determinar si son validas para hacer viable un tormentoso año de elecciones políticas en el país y de Mundial de Rusia, lo que obliga a acelerar los torneos para cumplir con las exigencias.

Perdomo pactó con la agremiación de futbolistas que llevaría la solicitud de terminar el campeonato del próximo año el 10 de diciembre, para que los jugadores puedan tener tres semanas de vacaciones. No hay nada firmado y la voluntad política de la dirigencia está muy dividida, pues algunos no quieren sentirse comprometidos con el sindicato. Entienden que reconocerles vocería es abrir una peligrosa puerta de cara al futuro.

La administración planteará reducir la Copa Águila en las jornadas iniciales, acabar con esa tediosa y anodina fase de grupos que a nadie interesa. Hacer una auténtica Copa que tenga eliminatorias directas desde un principio, con lo que se ahorrarían cinco fechas. Se eliminarían además dos clásicos regionales producto de esa aburridora fase. Es una buena propuesta, pues se ganarían fechas en los dos primeros meses para acelerar el fin del primer torneo. Difícilmente la aceptarán los directivos, pues ellos siguen creyendo que el tema no es calidad sino cantidad.

Tampoco le aceptarán a la administración el acabar con las fechas de clásicos, pues así sólo haya los derbis de Bogotá, Cali, Medellín y el Tolima Grande, los demás son esperpentos que simulan ser clásicos, los directivos siguen creyendo que esos partidos dan dinero y a ellos en su mezquina idea del fútbol sólo les interesa la plata. Lástima, era una buena ocasión para acabar con esos repetitivos partidos que se han vuelto intolerables y cansones, además de peligrosos en el orden público.

Quieren la Dimayor y su administración que las finales de los torneos se reduzcan a cuadrangulares. No existe la menor posibilidad de que le aprueben esta propuesta. Además, tampoco es coherente y las finales como están ahora, con ocho equipos en sistema de eliminación directa, son una manera deportiva y económica bastante buena. Esa idea no pasará.

Así, pues, aunque se presenten propuestas interesantes, aunque se intente reformular un poco el camino, aunque la administración entienda que se requieren fechas para afrontar elecciones, Mundial, copas, lo más probable es que el deterioro de la imagen institucional y personal de Perdomo lleve a muchos directivos a negarse de plano a aceptar las propuestas.

Conociéndolos bien, será el mismo torneo, con las mismas fechas, con los mismos caprichos, porque lo que está bien claro es que a esta paupérrima dirigencia del fútbol no le interesa el juego, sino el billete.

Es el costo político y la “mermelada” no alcanza para comprar esos votos.

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