Por: Mauricio Botero Caicedo

¿Puede empeorar la situación venezolana?

La respuesta a la pregunta que encabeza este artículo, pregunta que también se hace la revista Dinero en su pasada edición, es por supuesto que sí. Dicen los entendidos que el colmo de la imbecilidad es pretender, cuando se sigue haciendo exactamente lo mismo, que los resultados sean diferentes. Maduro ha anunciado que va a profundizar los controles de precio sobre todos los artículos y bienes de capital, sin entender que precisamente son esos controles de precio los que han llevado a Venezuela a la crisis más grave de su historia. Pero si esta imbecilidad no fuera suficiente, Maduro –posiblemente presionado– le ha pasado el manejo de PDVSA y del Ministerio de Petróleo y Minería a Manuel Quevedo, general activo que no tiene experiencia alguna ni en petróleo, ni en minería, ni mucho menos en economía. Con la entrega de la joya de la corona, PDVSA, las Fuerzas Armadas Bolivarianas toman prácticamente el control de la totalidad de las riendas del poder en Venezuela. Durante el gobierno de Maduro los militares se han hecho con constructoras, bancos, fábricas y otras empresas que manejan miles de millones de dólares sin estar sujetas a ningún tipo de control o supervisión estatal. De los gobernadores recientemente elegidos, siete son militares y 12 de los 32 ministerios son manejados por los militares.

Al general Quevedo la tarea de sacar adelante a PDVSA no le va a ser fácil. Amigo de sus amigos (y especialmente de sus amigas si se orienta uno por los videos del general participando activamente en bacanales y orgías), Quevedo va a encontrar una empresa en bancarrota. En su día modelo de eficiencia, la estructura gerencial de PDVSA contaba con los más brillantes profesionales de Venezuela; y la capacidad técnica de esta firma en el mundo petrolero era merecidamente reconocida. Hoy, PDVSA, insolvente a causa de la corrupción, se hunde en una burocracia parasitaria en donde los puestos políticos por mucho superan a los cargos técnicos. La petrolera venezolana llegó a producir cerca de tres millones de barriles por día. Hoy difícilmente la producción llega a los 1,8 millones de barriles, con una disminución de 20.000 barriles mensuales. Con la mayoría de los pozos agotándose, y una infraestructura de transporte y refino al borde de colapsar por falta de repuestos y de mantenimiento, no existe ninguna posibilidad que PDVSA pueda aumentar su producción a corto plazo, por más bayonetas que coloque en boca de los pozos. Y si bien la situación operativa es crítica, la financiera es aún peor: con la certeza de que Venezuela va a entrar en ‘cesación de pagos’, es casi seguro que los acreedores van a tratar de embargar cuanto activo de PDVSA esté a la vista, incluyendo las cuentas por cobrar. ¿Estarán los rusos y los chinos en capacidad de seguir manteniendo a flote la moribunda economía venezolana?

Apostilla: La Unión Europea acaba de aprobar por cinco años adicionales el uso de glifosato, aprobación que deslegitima buena parte de las prevenciones contra dicho producto. En Colombia, con miopía y torpeza, el Gobierno y la Corte se confabularon para prohibir el uso de dicho producto en las aspersiones aéreas. El resultado de tan desacertada decisión fue la multiplicación por cuatro de las hectáreas de coca sembradas. Ojalá proceso de haber narcotizado nuevamente la economía sea reversible.

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