Por: Carolina Botero Cabrera

¿Puede la ciudadanía ser socia en el proyecto de ley TIC?

Después del pulso de fin de año, que obligó a los congresistas a frenar el afán en la aprobación de la ley de modernización TIC, esta semana la ministra publicó la agenda de diez reuniones de socialización de este proyecto, que tendrán lugar durante las próximas dos semanas en diferentes ciudades. La primera reunión se realizará solo un día después de hacer pública la agenda y aún no se sabe cuál será la dinámica, cuál es el texto que discutirán (¿el aprobado en las comisiones?) y cómo se desarrollarán.

En 2001, la OCDE publicó un manual titulado “Ciudadanía como socia”, que sirve de guía sobre información, consultas y participación pública en el desarrollo de políticas públicas. Este documento debería estar a la mano de todos los hacedores de políticas porque, de una forma sencilla y didáctica, explica que un proceso de participación ciudadana va más allá de informar. Esto supone facilitar procesos en los que la gente realmente se involucre. También propone metodologías con cronogramas realistas, y sugiere evaluar y desarrollar capacidades usando una serie de principios que deben respetarse: compromiso, derechos, claridad, tiempo, objetividad, recursos, coordinación, rendición de cuentas, evaluación y ciudadanía activa. Esta es una buena oportunidad para aplicar el manual.

Del proceso de socialización, solo se saben fechas y lugares; suena a monólogo. A estas alturas del proceso legislativo, las personas interesadas en el sector TIC ya sabemos de qué se trata el proyecto. Lo que realmente queremos es que el Gobierno abra esos espacios de participación, que escuche críticas, las evalúe y mejore su proyecto. 

Todo indica que la estrategia del gobierno Duque sigue siendo que el proyecto pase con las mayorías en el Congreso, creen que no necesita conciliar diferencias para conseguir consensos. Es una apuesta arriesgada considerando que aliados como los conservadores no están seguros de que su apoyo legislativo está siendo efectivamente recompensando. El descontento social sumado al descontento político pueden aguarle la fiesta al Gobierno.

El Gobierno podría intentar mantener su enfoque en la infraestructura, tramitando descontento social. Para ello, tiene que:

1. Escuchar críticas al modelo de infraestructura que propone y tramitarlas. Por ejemplo, le falta integrar a las redes comunitarias como actores del ecosistema, como lo indican estándares internacionales de CITEL, ITU o ISOC.

2. Reconocer que hay temas estructurales compartidos entre infraestructura y contenidos. Debe, por ejemplo, abrirse a ajustar la composición de la nueva CRC, que no puede ser solo técnicamente precisa para la infraestructura, sino que también debe responder a los requerimientos de los contenidos. Los estándares creados por la Unesco, la OCDE o la OEA tienen mucho que aportar.

3. Si en esta legislatura no va a meterse con los problemas propios de los contenidos (como la autonomía y soberanía cultural), deberá inventariarlos e indicar cuándo y cómo lo hará, consiguiendo compromisos de efectiva participación ciudadana para desarrollarlos.

Como no creo que esto suceda, seguiremos presenciando el pulso de poder en el que el Gobierno colombiano hace todo lo contrario a las recomendaciones de la OCDE para hacer que la ciudadanía sea su socia. Así, el pulso continuará: o mete a los contenidos y ralentiza el proceso para hacerlo, o se lo tumban. 

Nota. Cierro la columna con la noticia de un carro bomba en la Escuela General Santander de la Policía, no tengo más datos, solo que hay muertos y heridos. Mi total solidaridad con la Policía y con las familias de las víctimas. Mi alma se hiela, volvemos a tiempos que creíamos superados. 

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