Por: Óscar Sevillano

¿Qué es lo que quiere Petro?

Por estos días el senador Gustavo Petro ha mostrado la intención de ponerse de moda y para esto busca afanosamente un enemigo con quien pelear, con una clara intención y es la de buscar fortaleza para no quedar por fuera de juego electoral, especialmente en Bogotá.

Petro sabe muy bien que Hollman Morris y Jorge Rojas no tienen ninguna posibilidad de ganar, por eso busca llegar a la campaña de Claudia López. El problema para él es que, si la excongresista logra ser elegida como alcaldesa de Bogotá, no podrá amarrarla a sus hilos convirtiéndola en una especie de títere suyo, como sí lo podría hacer con sus pupilos, por el ya conocido difícil temperamento que esta tiene.

Aunque Gustavo Petro no lo diga y pretenda disimularlo, es claro que no quiere quedarse por fuera del juego electoral en Bogotá, es por esto que busca llamar la atención peleando en Twitter, usando a Sergio Fajardo como blanco de ataques, porque si no es así pasaría desapercibido en un escenario donde quiere demostrar que, aun por fuera del poder en el Distrito, sigue siendo el rey.

En esta búsqueda de protagonismo, Petro olvida su desastrosa gestión en la Alcaldía de Bogotá, en donde su pasividad y falta de decisión hicieron que el crimen organizado actuara con total libertada en la calle del Bronx impidiendo combatirle, con la excusa de no maltratar a la población indigente que habitaba en el lugar y que era utilizada como escudo humano para evitar cualquier actuación estatal que le acabara.

Tampoco le importa que durante su administración en el Distrito la ciudad estuvo paralizada, que fueron pocas las obras de infraestructura que se pudieron llevar a cabo y que las que se hicieron fueron un total esperpento que el alcalde Peñalosa tuvo que reforzar para que por lo menos tuvieran algo de estética caso particular, las materas que instaló en el centro de Bogotá en la carrera séptima entre la calle 11 y la avenida Jiménez y el Parque de las Mariposas, el mismo que dejó invadir por vendedores ambulantes, convirtiéndolo en un verdadero caos urbano.

Mucho menos el exalcalde recuerda que mientras estuvo al frente de la capital de Colombia esta se convirtió en un único botadero de basura, donde la incultura ciudadana reinó por más de dos años y que llevó al sistema Transmilenio al desnucadero, del que sacarlo tomará más de una administración.

Petro considera que el esfuerzo que hizo por dejar adelantado el proyecto del metro para Bogotá, así fuera con un cheque sin fondos firmado por el gobierno Santos, es suficiente para reelegirlo en cuerpo ajeno, y para esto busca afanosamente no solo llamar la atención tratando de ser noticia con sus trinos, sino además imponer su idea de llevar a cabo el modelo subterráneo, no importa si para esto es necesario retornar a las mil y una reuniones, con eternas discusiones que podrían tomar tres o cuatro años más, trazando rutas y estableciendo un nuevo precio, que por supuesto no va a ser más económico, porque entre más se demore el inicio de la obra, más altos serán sus costos.

Estos y otros hechos más son olvidados por Gustavo Petro, que, claro, por cuestión de conveniencia olvida y busca ahora salir una vez más al balcón a dictar cátedra de buen gobierno, tratando de influenciar las candidaturas a la Alcaldía de Bogotá para más adelante tener una especie de títere que se dedique a hacer y a decir todo lo que a él se le antoje.

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