Notas de buhardilla

¿Qué pasa, Medellín?

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El alcalde Daniel Quintero ganó limpiamente las elecciones en un territorio que parecía tener como dueño a Álvaro Uribe, y que esto haya ocurrido en Medellín confirma la independencia de sus gentes. Con esta elección le mandaron un mensaje de basta ya a toda la nación. Si de eso fueron capaces los medellinenses, ¿por qué no pueden hacer lo mismo las mentes libres y demócratas en el país?

A Quintero no le iban a hacer nada fácil su alcaldía, pero lo que estamos viendo es demencial y peligroso. De eso no exportan los paisas, siempre laboriosos, sinceros y entrañables amigos.

En efecto, la asonada contra Quintero no se había visto nunca antes. Lo que circula en redes da miedo, de solo pensar que hay ciudadanos entregados a la furiosa estrategia de tumbar a un alcalde joven y prometedor en función de hacer prevalecer una ideología de ultraderecha, valiéndose de artificios incendiarios.

Para empezar, circula un video de un hombre relativamente joven, iracundo correligionario de Luis Alfredo Ramos, quien con el clásico sombrero aguadeño tiene el cuidado de no suministrar su identidad, en el que califica a Quintero de “lacayo del terrorismo internacional”, “esbirro de la izquierda internacional”, dizque por traer enfermos de otros departamentos y llenar las UCI de la ciudad, y por llamar a médicos cubanos, por lo que invita a la “desobediencia civil” a “este sinvergüenza” y exhorta a que se unan comerciantes y habitantes en torno a un comité para promover la revocatoria del mandato de Quintero, porque este “degenerado” pretende meter el socialismo y a Petro a la ciudad.

Muchos amigos antioqueños a quienes les he indagado por este inusual gesto de beligerancia política, que se sabe cómo comienza pero no cómo termina, me han expresado su desaprobación, como tiene que ser. Ellos mismos tienen temor de lo que están viviendo en su ciudad, porque sigue creciendo una ola perversa de desprestigio y aniquilamiento del alcalde Quintero, montada en infamias y en un discurso agresivo que nunca trae buenos resultados.

En medio de todo, se conoce otro video de quien fuera el anterior alcalde de la ciudad, Federico Gutiérrez, quien aspira a montar su campaña a la Presidencia en nombre del Centro Democrático sobre los escombros de la Alcaldía de Medellín y los restos de Daniel Quintero. No es gratuito que este exalcalde aparezca ahora en esta campaña grotesca contra su sucesor, promoviendo mensajes rabiosamente excluyentes, cuando debería estar impulsando la concordia. Pero todo esto hace parte de una estrategia que muy pronto se multiplicará más allá de las montañas antioqueñas.

Y si a alguien le queda alguna duda, vean este otro video calculadamente difundido, en el que se ve a Daniel Quintero en sus épocas de estudiante universitario, inicialmente encapuchado propalando un mensaje de reconciliación, en un acto en la plaza Che Guevara de la Nacional. Difundir este video busca sembrar en la retina de sus conciudadanos que el hoy burgomaestre oficiaba encapuchado arengando en el supuesto templo del comunismo estudiantil. Pero qué decía el entonces joven universitario en ese video: justificaba el uso de “capuchas porque así es como le enviamos un mensaje a la extrema derecha”, “porque no queremos que sean un obstáculo para la paz y miren hacia el futuro, porque reconocemos que la universidad pública ha sido la abanderada de muchas causas sociales y muchos de sus líderes asesinados”. No fue una proclama tempestuosa sino pacifista. El video concluye con un gesto honorable de Quintero al despojarse de la capucha delante de la cámara.

La ciudad que fue capaz de derrotar la intolerancia y los fanatismos para la Alcaldía no va a sucumbir ahora a esos cantos envenenados de retaliación con los que no solo quieren tumbar a Quintero sino arrasar a Medellín.

Adenda No 1. Deplorable la réplica mentirosa y contradictoria del rector del Externado a mi columna. Que explique los portazos y gritos que en su oficina rectoral él protagonizó con su exprotegido Carlos Bernal, y también sus intrigas en el Consejo de Estado que, a pesar de que los niega sin sonrojarse, hoy son hechos notorios. Quien ha ofendido a los consejeros de Estado es quien, como Henao, tira la piedra y esconde la mano.

Adenda No 2. Condenan a la “Casa de Nari” y el DAS de Uribe por chuzar al exmagistrado Iván Velásquez y esta vez el presidente eterno está calladito.

notasdebuhardilla@hotmail.com

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