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Reflexiones y propuestas

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Hernando Roa Suárez
11 de mayo de 2008 - 04:36 a. m.
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No temamos a las crisis; ellas frecuentemente han facilitado la eclosión de pensadores de reflexión profunda, de teorías, de nuevas organizaciones y coaliciones políticas; y de novedosos liderazgos.

Hay que reiterarlo sin ambages: la crisis política de la Colombia contemporánea marca – junto al asesinato de Gaitán, la toma del Palacio de Justicia y la violencia abierta organizada por Pablo Escobar - un nuevo hito que amenaza la estabilidad institucional de la democracia colombiana.

Ante ello, los sectores conscientes de la Nación y su intelligentsia, estamos convocados a pensar y actuar con sentido de grandeza, más allá de los intereses propios de las visiones sectarias. Como en otros momentos de nuestra historia, hay que tomar distancia y trabajar con responsabilidad. Es desde este ángulo que invito al lector, y en particular a los demócratas colombianos, a que repensemos y aportemos lo mejor de nuestra experiencia pensando en el futuro de la institucionalidad democrática. Cuán conveniente es evitar los planteamientos simplistas, unilaterales y dogmáticos que ignoran la complejidad de la historia y del ejercicio de la política.

Cuando aterrizamos en la realidad ¿será que hemos de ignorar las falencias de nuestra democracia? No. Con argumentos válidos y soporte empírico, los demócratas cuestionamos las formas de corrupción practicadas por los partidos, los movimientos políticos y las empresas electorales. Problematizamos los grandes errores políticos cometidos en el manejo del narcotráfico, la guerrilla, el paramilitarismo y sus combinaciones. Somos conscientes de que en lugar de debilitar la política y los partidos y movimientos, lo que hay que hacer es replantear su funcionamiento y constitución.

Entonces, para contribuir a la construcción de una agenda colectiva sobre temas significantes; propiciar un diálogo nacional incluyente; buscar “un punto de encuentro nacional”;1 propiciar reuniones civilistas entre posiciones políticas diversas; vencer el aislamiento, la incomunicación y la desconfianza entre diferentes sectores; y dialogar puntualmente sobre las violencias, sus etiologías y alternativas, me permito esbozar las siguientes veinte propuestas.

i- Retomar la Constitución del 91 y lo que implica la concreción de una ciudadanía con derechos y deberes, y profundizar los desarrollos constitucionales en torno al estado social de derecho. “Para que un Estado contemporáneo pueda reclamar el reconocimiento de su legitimidad democrática, debe cumplir las siguientes condiciones: a) Aceptar socialmente el imperio de la Ley como la expresión de la voluntad general (principio de legitimidad de la norma). Si la Ley es injusta, se tiene el derecho a la desobediencia civil o a la resistencia pacífica. b) Los poderes (Legislativo, Ejecutivo y Judicial) se mantienen separados e independientes. c) La administración pública se regula por la Ley y el control judicial. Los funcionarios corruptos son sancionados oportunamente. d) Se respeta y tienen vigencia los derechos y libertades fundamentales. Nadie es perseguido por sus ideas políticas y existe total libertad de expresión” 2.

ii- Redefinir el régimen presidencial actual y concretar si lo más conveniente para Colombia es un régimen parlamentario o uno semipresidencial.

iii- Apoyar y fortalecer la Corte Suprema de Justicia, la Corte Constitucional, la Procuraduría General de la Nación, la Fiscalía y


la Contraloría General, para que cumplan eficaz y eficientemente con sus responsabilidades jurídico-políticas.

iv- Ampliar la legitimidad del sistema político, buscando que un espectro social, muy superior al actual, crea y apoye su estructura, procedimientos, actos y decisiones. ¿Habrá llegado el momento de convocar una Constituyente? ¿Es pertinente adelantar las elecciones del Congreso? Sobre este tema, Semana (No.1356), propone que, ante la ilegitimidad e inoperancia del Congreso, es conveniente “adelantar las elecciones y la conmutación de la pena de cárcel de los congresistas por la muerte política”. Y el camino sería a través de un referendo. Más para que ello sea viable, debe ir acompañado de la renuncia clara del Presidente Uribe a un tercer período.

Complementariamente, ¿Sería necesario cambiar el proceso de selección y de elección de los miembros del Congreso colombiano?.

v- Organizar los partidos como instituciones estables que, con ideología, programa y proyecto político, aspiran llegar al poder, para desde allí, cristalizar las propuestas ofrecidas a los ciudadanos. Es conveniente ampliar sus relaciones internacionales con las asociaciones mundiales que agrupan sus intereses ideológicos y programáticos. La situación de Colombia, requiere que las opiniones actúen en forma organizada; sabemos que no podemos hablar de construir democracia sin partidos.

vi- Remarcar el papel fundamental que, para la construcción de la democracia participativa y la formación de un profundo sentimiento libertario, deben desempeñar los medios de comunicación. Existen serios atrasos, y sin nuevos programas, 3  especialmente en la televisión y en la radio, dirigidos a la creación de conciencia democrática y pluralista, y una nueva ética política, será muy lento el proceso de cambio. Tengamos presente que los medios pueden contribuir eficazmente a la construcción de tejido social, y a develar y corregir las conductas desviadas.

vii- Afianzar el papel de las fuerzas armadas, recordando la ejemplar misión que les trazó el señor Presidente Alberto Lleras: La política y las fuerzas armadas “Les está vedado por la misión que han recibido y la confianza que se ha depositado en ustedes, el participar en las disensiones y controversias de la gente civil, y hacerse parte de ellas, es decir, tomar partido en las luchas políticas. Ustedes tienen que ser en cualquier tiempo el símbolo de la unidad nacional, jamás el de su discordia. Alrededor de las Fuerzas Militares de la República tiene que estar el pueblo, potencialmente listo a la defensa de lo que es común a todos nuestros compatriotas”4.

viii- Retomar con precisión el papel que la Cancillería colombiana debe desempeñar en el fortalecimiento de la democracia colombiana. Hay que evitar los bandazos y su manejo provinciano; su profesionalismo debe hacerse patente.

ix- Replantear técnicamente el proceso de la toma de decisiones, en la Oficina del Presidente, como corresponde al desarrollo político y científico-tecnológico, de un régimen democrático en el siglo XXI.5

x- Fortalecer el Estado teniendo en cuenta que es la institución jurídico-política que, integrada por los poderes ejecutivo, legislativo, judicial, y electoral, es racionalizadora de los intereses generales; es la Institución de las instituciones.


Observemos que las políticas neoliberales, practicadas en Colombia, le han causado un grave perjuicio a los intereses mayoritarios de la población.

xi- Trazar, desde los preceptos del Estado social de derecho, políticas de Estado que nos permitan enfrentar el narcotráfico, la guerrilla, el paramilitarismo, la delincuencia común y sus diversas combinaciones. Hay que utilizar todos los mecanismos jurídicos para concretar, como política de Estado, la construcción de una paz fundada en la justicia social.

xii- Enseñar pedagógicamente desde la niñez, en los hogares y en las instituciones educativas, principios y prácticas que faciliten el surgimiento de un nuevo espíritu democrático; de ciudadanos con conciencia participativa que, como sujetos políticos, conozcan y desarrollen los postulados planteados en la Constitución del 91.

xiii- Reformular los currículos y los planes de estudio para que, en el bachillerato y en todas las profesiones, los estudiantes reciban formación política actualizada. No debemos confundir el arte y la ciencia de la política, con la politiquería. Como seres humanos, como seres sociales, hay que afianzar el ejercicio de la política como arte y ciencia.

xiv- Organizar, en forma permanente, con la cooperación de las universidades y de los institutos de formación de los partidos políticos, diplomados y cursos cortos; y fortalecer las especializaciones, las maestrías y los doctorados en ciencia política, que impulsen el surgimiento de estadistas; de líderes demócratas; de nuevos cuadros e investigadores muy bien preparados para el ejercicio del poder y comprometidos con los intereses generales de los colombianos.

xv- Desarrollar la misión y la visión de la Escuela de Alto Gobierno de la Escuela de Administración Pública, preservando y desarrollando -según los avances contemporáneos- las orientaciones con que fue fundada en 1997.

xvi- Estudiar incisivamente el papel de la juventud contemporánea que no piensa y actúa, por ejemplo, como en los decenios de los ochentas y de los noventas. Ante las globalizaciones, necesitamos para Colombia nuevos tipos de líderes políticos;6 hay que leer bien qué significa que la juventud universitaria está ahíta de los politicastros.

xvii- Retomar el tema de la reforma agraria, es decisivo, si en verdad queremos buscarle salidas al conflicto; este aspecto es vital para efectos de la reparación de las víctimas.

xviii- Propiciar que los representantes de los sectores empresarial y financiero y sus respectivos gremios, se comprometan en los procesos de la formulación, implementación y evaluación de las políticas públicas (en torno a educación, vivienda, salud, empleo, recreación y seguridad democrática), que implementen la justicia social, la paz y la democracia.

xix- Seguir institucionalizando la intervención cualificada de la mujer, la juventud, los sectores trabajador y campesino, y el sindicalismo, en el quehacer político.

xx- Incorporar cuidadosamente las asesorías y los apoyos internacionales necesarios, para el manejo sistemático de las alternativas planteadas. Seamos previsivos; evitemos salidas antidemocráticas; a eso estamos invitados.

¿No será conveniente socializar el conjunto de las reflexiones planteadas, en las regiones colombianas?. Insisto: la política como arte y ciencia, está a la orden del día. Hay que fortalecer el Estado 7 y desarrollar la democracia participativa; estar muy atentos a lo que está pasando y lo que están pensando los diversos sectores conscientes; hay que abrir la democracia con dimensión de profundidad.

¿Cómo debemos organizarnos para enfrentar de verás, la magnitud de la inequidad existente en nuestra sociedad? Estamos invitados a comprometernos en la construcción de una sociedad justa, (con estructuras que organicen la igualdad ante el poder); pacífica 8 (con ausencia de violencia abierta y estructural); libre (sin sometimiento a potencia mundial alguna e interrelacionada con todas las naciones) e insertada creativamente en el proceso de globalización con conciencia latinoamericana y con posibilidad de organizar un proceso de desarrollo sostenible 9.

Notemos finalmente: ha quedado demostrado, a raíz de las Marchas, que existe un rechazo ciudadano a las violencias provocadas por las Farc, los elenos, los paramilitares, los narcotraficantes, las variadas formas de delincuencia organizada, la corrupción de los politiqueros y las diferentes combinaciones existentes entre estos grupos y organizaciones. Es claro que somos solidarios con las víctimas y esperamos verdad, justicia y reparación; existe una eclosión nueva del dolor de los


colombianos; se ha hecho visible una resistencia pacífica frente a las violencias y ha irrumpido, públicamente, el tema de los crímenes de estado. Nos duelen los desplazados y todas las víctimas de las diversas formas de violencia; las fosas comunes, los desaparecidos y los secuestros, son igualmente graves, condenables e indignantes. Y todo ello, hay que enfrentarlo con el poder de la política; la ciencia y la tecnología; los medios de comunicación democráticos; y la juridicidad. Y un fenómeno novedoso: en Colombia, son posibles las acciones públicas pluralistas, para enfrentar temas comunes.

Prescindir de la política, es abrir las puertas a los regímenes de facto y dictatoriales, frente a los cuales los colombianos hemos demostrado positiva resistencia. Serán los nuevos líderes, impulsadores del bien común y de una visión solidaria de la existencia y del Estado, los que agencien proyectos comprometidos con la satisfacción de las necesidades fundamentales de la mayor parte de la población, y faciliten alternativas que permitan la legitimación de las instituciones políticas en crisis.
roasuarez@yahoo.com

Referencias.

1 Léanse cuidadosamente los planteamientos del editorial de EL ESPECTADOR del 26 de abril al 03 de mayo de 2008.

2 Según Hugo González (Periódico El Heraldo de Barranquilla, Marzo 24 de 2008).

3 Como Hora 20 de Caracol, por ejemplo

4 Presidencia de la República. Diciembre 05 de 1959

5 Consúltese: Vargas Lleras, José Antonio y Hernando Roa Suárez. La Oficina del Presidente. Análisis de casos. Esap. Bogotá. 1997. pp. 27-35; 85-104.

6 Véase del autor: “Liderazgos políticos para el siglo XXI”, En: El liderazgo político. Análisis de casos. Universidad Pedagógica Nacional. Nomos. Bogotá. 4ª Ed. pp. 235-253. Libro Google.

7 Pensando en un Estado democrático contemporáneo (2008), el debe ser moderno, ordenado, especializado, fortalecido, fiscalizado y eficiente. La fundamentación, explicación y bibliografía actualizada de estas características, pueden verse en el artículo del autor: “Estado y gobernabilidad. Una aproximación.” Revista Universitas No. 110 JAVEGRAF, Bogotá 2005. pp. 93-128. También, en el texto de Luis Jorge Garay: Crisis y construcción de sociedad, ESAP Publicaciones, Bogotá 1998.

8 Para un abordaje de la problemática de la paz, con aplicaciones a Colombia, véase: El ESPECTADOR.COM. Todos unidos: queremos paz. Marzo 20 de 2008.

9 Entiendo por desarrollo sostenible el proceso social global (equitativo) que satisface las necesidades fundamentales de la población; protege los recursos naturales, mediante el empleo de tecnologías limpias; no sacrifica las generaciones presentes y futuras; y facilita la construcción de una sociedad centrada en lo humano.

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