Por: Jorge Gómez Pinilla

Rodolfo Hernández, un corrupto que finge ser honrado

Terminé de escribir esta columna minutos antes de que Rodolfo Hernández renunciara a la Alcaldía de Bucaramanga desde una clínica, como corresponde a su talante histriónico. Luego de revisar, no encuentro que deba cambiar una sola letra de lo aquí consignado.

Dos sucesos relacionados con Santander atraparon la atención de los televidentes la semana pasada. Primero, el miércoles 11 de septiembre una entrevista que el alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, le concedió al programa Semana en vivo, donde lanzó su campaña a la Presidencia y anunció que su fórmula vicepresidencial sería el empresario Arturo Calle. (Ver entrevista).

Segundo, un informe del brillante periodista Juan David Laverde —de El Espectador y Noticias Caracol— el domingo 15, donde reveló la tramoya que quiso armar Hernández en torno al manejo de las basuras para asignarle el contrato a Vitalogic y lograr que su hijo recibiera una jugosa comisión, estimada en 100 millones de dólares: “Grabaciones de audio, declaraciones bajo juramento, contratos bajo sospecha y miles de mensajes privados sobre millonarios negocios en la alcaldía de Rodolfo Hernández tienen al alcalde de Bucaramanga contra las cuerdas”. (Ver informe).

En la entrevista con Semana en vivo Hernández le echa la culpa de todo a su hijo, de quien dice que se portó como “un estúpido” y asegura que él no se enteró de nada, pero una serie de chats en los que Luis Carlos Hernández conversa con su socio Luis Andelfo Trujillo deja ver que sí sabía: “Yo puse a la gente a hablar directamente con mi papá, hice que contrataran al viejo”. El viejo era alguien a quien llamaban “la calavera”, Jorge Hernán Alarcón, encargado de hacer los pliegos durante largas jornadas en el apartamento del alcalde, donde además dormía y se alimentaba. Él fue el escogido entre tres hojas de vida presentadas a la Empresa de Aseo de Bucaramanga (EMAB), y una denuncia del periódico Vanguardia permitió constatar que su designación “ocurrió bajo irregularidades”, pues las otras dos hojas de vida “fueron suplantadas. Corresponden a ingenieros residentes en Bogotá”. (Ver denuncia de Vanguardia).

Sumado al chat anterior, hay esta otra evidencia: “Ya mi papá habló hasta con Florín, Florín es el rumano, el de los de Vitalogic. Ya eso es un hecho. Toca ahora esperar”.

Y si el alcalde pretende desmontarse de las acusaciones de corrupción alegando que el asunto se limitó a un mal paso que dio su hijo, hay otra ‘confesión de culpa’ que permite percibir que el hijo fue puesto ahí por el mismo alcalde para cuadrar otras comisiones.

—¿Su papá ya firmó lo de las antenas?

—Sí, señor. Y dio autorización a Álex de hacer las revisiones de los pliegos para el nuevo contrato de vigilancia. Nos encerramos con él y Mauricio y Álex y vamos a hacer que se lo ganen ellos.

De la corrupción en busca de plata pasemos a la corrupción electoral, en busca de votos: en los últimos días también se hizo evidente la descarada participación en política del alcalde de Bucaramanga —aprovechando su condición de preminencia y poder— para promover a quien escogió como su sucesor, el también ingeniero Juan Carlos Cárdenas.

Actuando en llave con el alcalde, Cárdenas contrató un comercial para que fuera emitido repetidas veces en los intermedios de un debate organizado por el canal TRO el 10 de septiembre entre los candidatos a la Alcaldía de Bucaramanga, donde se escucha decir a Rodolfo Hernández que “no voten por un alcalde politiquero. Voten por un alcalde de los ciudadanos”. Y adivinen cuál es el eslogan de la campaña de Juan Carlos Cárdenas… Exacto: “El alcalde de los ciudadanos”. (Ver video y eslogan).

Otra evidencia protuberante: el pupilo del alcalde no tiene nada de alternativo, se le vio el 13 de febrero del año en curso en un evento político de Álvaro Uribe pidiéndole su aval a la Alcaldía, donde el propio Uribe lo presenta ante sus huestes y este le responde: “Señor presidente, he tomado la decisión de presentarme como un candidato social independiente…”. (Ver video). Según Oriente Noticias del canal TRO, “sorprendió mucho que en este encuentro estuvo Juan Carlos Cárdenas, precandidato a la Alcaldía. (…) Muchos pensaban que él iba a ser parte del voto de opinión, porque lo estaban promoviendo el equipo y los seguidores del ingeniero Rodolfo Hernández”. (Ver noticia).

Es cierto, su independencia queda en duda cuando acude a buscar el aval de un político como Uribe, que de independiente nada tiene. Pero lo diciente además es que su hoja de vida lo muestra como defensor a ultranza de los intereses de la minería a gran escala, considerando que su vida laboral se inició como auxiliar comercial de Cementos Diamante, empresa que fue comprada a mediados de los 90 por la multinacional mexicana Cemex, de la que llegó a ser su vicepresidente. Mejor dicho, en caso de ser elegido alcalde ¿qué seguridad puede brindar a los bumangueses de que no se va a poner de parte de la multinacional minera árabe interesada en explotar el oro de Santurbán?

Ligado a lo anterior se percibe su escaso conocimiento de los problemas de Bucaramanga, pues desde comienzos de los 90 hasta 2017 trabajó para Cemex —en Lima y Bogotá— y solo hasta 2018 aterrizó como paracaidista en Bucaramanga, en busca de la candidatura a la Alcaldía.

DE REMATE: En los descargos que hizo ante la Procuraduría por los señalamientos de corrupción, Rodolfo Hernández reivindicó su inocencia alegando como prueba el supuesto respaldo masivo que tiene en redes sociales: “Eso lo saben ustedes, lo sabe toda Colombia. Tengo 5’080.000 seguidores. Por algo será. Escuchen: cinco millones ochenta mil seguidores. Ni Uribe tiene eso”. La verdad es que tiene 43.293 seguidores en Twitter, 59.595 en Instagram y 316.000 en Facebook. Hasta en eso miente.

Twitter e Instagram: @Jorgomezpinilla

http://jorgegomezpinilla.blogspot.com/

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