Por: J. William Pearl

"Santrich"

El caso del exguerrillero Jesús Santrich es muy grave, pues el Acuerdo de Paz es claro cuando dice que quien delinca después de firmado este pierde los privilegios obtenidos en la negociación.  Según parece, Santrich los perdió pero las Farc se solidarizaron con él.

De acuerdo a la ley estatutaria de la JEP “no se podrá conceder la extradición ni tomar medidas de aseguramiento con fines de extradición activa o pasiva respecto de hechos o conductas objeto de este sistema, ocasionados u ocurridos durante el conflicto armado”.  Los ciudadanos del común se preguntan, para qué delinquir si ya se es totalmente libre de cualquier delito y además sería senador con todos los privilegios que  tal investidura conlleva. Indudablemente, los audios lo implican fuertemente  y será muy difícil que la justicia lo exonere por  delitos  de  narcotráfico tanto acá como en los Estados Unidos. La Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York dice que como mínimo tendría que pagar diez años de prisión.  Es triste que después de una vida en el monte y luego de que Colombia le diera la mano siga traficando con droga. El mensaje que manda es contundente, yo estoy por encima de la ley. Seguramente esto podría ser cierto en Colombia, pero no en Estados Unidos en donde la ley es para todos y no negocian con terroristas.

Este riesgo no se corre por cualquier razón, o bien es  en beneficio propio, de un tercero, o de ambos. Lo cual llevaría a pensar que estaría usando la democracia como medio para llegar al poder por vías no santas, pero no respeta la democracia ni creen en ella. De lo contrario seguiría las normas. Muchos colombianos se sienten engañados, pues aun cuando el plebiscito se perdió y el acuerdo se llevó a cabo, las Farc no están cumpliendo con todo lo que firmaron, por ejemplo, con la entrega de menores de edad, a quienes en La Habana se comprometieron  a devolver.

Las personas  menos favorecidas que tuvieron  fe en el proceso ahora dudan, lo cual hace aun más difícil para la izquierda lograr la Presidencia. Las Farc tienen que entender que todo cuanto hagan los afectará  ahora políticamente a ellos  y a la izquierda. Cuando estaban  en el monte poco o nada les importaba  la  imagen, pero ahora que luchan por votos es a otro precio, pues antes con las armas podían tomarse pueblos sin importarles las consecuencias, actualmente  los votantes los observan con lupa. Ahora que son parte de la sociedad tienen la obligación moral de indicar las rutas que usaban para traficar con drogas ilícitas. No es lo mismo vender un kilo de cocaína que vender diez toneladas.

Las Farc tomaron la actitud equivocada al salir a defender a Santrich, pues si lo que buscan es la democracia ese no es el camino. Esta tiene otras reglas y tienen que respetarlas. En el asunto electoral perjudica a Petro, quien  es percibido como un candidato que  está de su lado. Aun  cuando dijo que de comprobarse esta acusación lo extraditaría. Lástima no saber si lo dijo de verdad o fue solamente una estrategia de campaña.

Muy irónico fue Santrich cuando dijo: “Quizás, quizás, quizás” en  Oslo, pues demostró  muy poco respeto por el proceso, por las víctimas que sufrieron su implacable guerra y sobre todo por la democracia. Pues quizás, quizás, quizás lo extraditen, dejando a las Farc como un grupo que tiene un miembro que no cumplió lo pactado, muy mal hacen las Farc al solicitar que este no sea extraditado.

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