Por: Luis Carlos Reyes

Se puede aumentar el empleo formal sin bajar los impuestos de las empresas

Un efecto desapercibido de una de las reformas tributarias de Juan Manuel Santos (la de 2012) fue que redujo la informalidad y aumentó los salarios de los trabajadores, sin reducir los impuestos de las corporaciones. La causa de este aumento en el trabajo formal y en los salarios fue la reducción de tributos por concepto de nómina, y su reemplazo por un mayor impuesto a la renta empresarial. Ya que se avecina una reforma más, vale la pena recordar que aún hay campo para más ajustes de este tipo.

Antes de la reforma, entre empleados y empleadores se pagaba el 12,5% del salario por salud, el 16% por pensiones, 4% para financiar a las cajas de compensación familiar, 3% para el ICBF y 2% para el SENA. Para que a un trabajador le entrara $1’000.000 neto al mes, el empleador tenía que pagar $1.375.000, además de los recargos por primas, cesantías y vacaciones.

Con la reforma, se redujo en 13,5 puntos porcentuales el tributo por concepto de nómina de los empleados que ganaban menos de 10 salarios mínimos. Esto se logró eliminando 8,5 puntos porcentuales de contribuciones a la salud, y los 5 del SENA y el ICBF. No por ello se dejó sin financiación a estos servicios sociales, ya que la reducción de la carga tributaria a la nómina se compensó con la eliminación de exenciones del impuesto a la renta de las empresas.

Aunque la cantidad de impuestos recaudados no disminuyó, en 5 estudios distintos, realizados con metodologías variadas, y en los cuales participaron investigadores del Banco Mundial, la Universidad de Georgetown (https://ideas.repec.org/a/col/000425/015827.html), el Banco de la República (http://www.banrep.gov.co/en/borrador-971), la Universidad de los Andes, Econestudio (https://ideas.repec.org/a/col/000425/015828.html), Michigan State (https://drive.google.com/file/d/0B1zgp0SbWkM8cDVENjB5WUtKVFE/view) y Fedesarrollo (https://ideas.repec.org/p/col/000123/015212.html), se demostró que la reforma del 2012 redujo la informalidad (alrededor de un 4%, según el estudio que se consulte) y llevó a un aumento de los salarios de cerca del 2%. La creación de empleo formal se concentró en las pequeñas y medianas empresas.

La evidencia dada por estos estudios —todos de un alto rigor econométrico— demuestra que en Colombia es factible crear empleo formal y aumentar los salarios sin que el primer paso tenga que ser bajar los impuestos del sector empresarial. Los impuestos a la nómina tienen un mayor impacto sobre la creación de empleo que los impuestos sobre las utilidades, y reemplazar los primeros por los segundos es una política deseable: no debería ser de izquierda ni de derecha, sino un consenso generalizado.

Hoy, a seis años de la reforma, la carga tributaria correspondiente a los empleados que ganan menos de diez salarios mínimos sigue siendo del 24% del salario: 4% en salud, 4% en cajas de compensación y 16% en pensiones. Hay campo para reducirla. Si el Gobierno está buscando apoyar la creación de trabajo formal en las pequeñas y medianas empresas, esta es una reforma fácil que no debería ser controversial.

* Ph.D., profesor del Departamento de Economía, Universidad Javeriana.

Twitter: @luiscrh

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