Por: Carolina Botero Cabrera

¿Seguiremos chuzados?

En Canadá, el exjefe de la agencia de seguridad (CSEC) reconoció(1) que canceló el programa de vigilancia ciudadana diseñado después del 11S porque era tan agresivo que podía ser abusivo contra los canadienses.

En Colombia, en cambio, los sistemas de vigilancia ciudadana agresivos son una constante. La inteligencia tiene un marco constitucional razonable, pero un débil desarrollo legal ausente de controles y con prácticas vergonzosas. Los cambios que se hicieron después de las chuzadas del DAS no evitaron los cuestionamientos a PUMA, ni nos permitieron saber qué pasó realmente en Andrómeda. Eso sí, demostraron que la seguridad nacional se persigue con una exacerbada vigilancia llena de cámaras de seguridad, información biométrica, monitoreo de comunicaciones y recopilación de datos para saberlo todo de todos, sin contrapesos. Esta cultura no se limita a la capacidad de inteligencia del Estado, justifica incluso cualquier acción de quienes quieren gobernarnos.

Al deplorable nivel de debate de esta campaña electoral se suma la nula discusión sobre privacidad, quedando en un alegato sobre formas de hacer campañas.

En 2013, justo antes de las revelaciones de Snowden, el Relator Especial de la ONU para libertad de expresión, Frank la Rue, presentó el informe “Incidencia de la Vigilancia Estatal de las Comunicaciones en el Derecho a la Privacidad y el Derecho a la Libertad de Expresión”; después de Snowden, la Asamblea de la ONU -a instancias de Brasil y Alemania- expidió una resolución llamando a los Estados a proteger la privacidad. Allí conectan libertad de expresión y privacidad como un equilibrio necesario para la democracia. Un empleado que se sabe vigilado por su jefe no actúa libremente, una sociedad sobrevigilada no tiene libertad de expresión. Este es el debate actual en el mundo, pero en Colombia ni los candidatos lo analizan así.

Entre los más opcionados a presidente no tenemos esperanzas. Si gana Santos el mal discurso de ciberdefensa se mantiene; si gana Zuluaga el programa es peor: más cámaras de seguridad y más vigilancia masiva sin mención a garantías ciudadanas. Todo indica que seguiremos chuzados si votamos solo por miedo.

(1) http://www.theglobeandmail.com/news/national/spy-program-suspended-for-being-too-aggressive/article18770637/

 

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