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El país de las maravillas

Semana crucial

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Mario Morales
02 de junio de 2021 - 03:00 a. m.
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No, no estamos en 2001. Significaría aceptar que es el mismo país cándido de entonces, que creyó en promesas autoritarias y justicierismo por propia mano, sin sospechar sus alcances y efectos. Hoy el enemigo está en otra parte.

Vean las marchas del domingo, que transcurrieron y se encontraron por momentos. Las de protestas legítimas e incansables que creen en el poder de la palabra y del andar para corregir los extravíos. Las de quienes tienen otras y válidas razones para pedir diálogo, negociación y cambios inaplazables, como les prometieron en 2018. Las de quienes, cansados de limitaciones a sus privilegios, piden vía libre para extender sus prerrogativas. No faltan los obcecados, confundidos o prepagos que siguen pensando que por un voto, un empleo miserable o un puestico de dulces en la calle hay que salir a defender, como sea, la institucionalidad, esa que les venden empaquetada en publicidad política o propaganda distorsionada. Y, claro, los que recurren, presas del delirio, como en la leyenda gansteril, al camarada máuser. De todo hay en la viña del Señor.

Pero este presente, con sus marchas, arengas, debates y trinos, deja ver otro país, otros países que habitan en las generaciones intermedias que se han ido desplazando de la derecha prejuiciosa e irracional hacia el centro conciliador. Hoy son tres de cada cuatro los que se oponen a las vías de hecho, la eliminación del otro o las guerras fratricidas, según lo dicen encuestas y conversaciones cotidianas. Hace cinco años eran la mitad. El nunca bien ponderado plebiscito resultó ser el pharmakon griego, veneno y cura a la vez, que nos restriega en la conciencia la oportunidad que dejamos pasar.

Esta semana es crucial, con visita de la CIDH, para exigir, sí, no más bloqueos, pero también no más violencia policial ni ciudadanos armados; para que tengan algo concreto que mostrar, aparte del maquillaje barato que ya comenzaron a aplicar. La militarización solo aumenta la lista de peticiones, esa que al vargasllerismo y al uribismo les parece tan larga y que todos ellos por acción y omisión ayudaron a construir.

@marioemorales y www.mariomorales.info

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Julio(87145)02 de junio de 2021 - 11:30 p. m.
Debemos acabar con esa vieja guardia en las urnas, sin ninguna duda.
JAIR(14748)02 de junio de 2021 - 10:00 p. m.
Buena columna, buen ritmo, buenas palabras, buen concepto, buena critica y ojalá un buen diagnóstico, ojalá sean mas cada día los que prefieren las palabras y la paz a la violencia
  • María(60274)02 de junio de 2021 - 10:01 p. m.
    Desde que uribe esté detrás, no creo.
simon(tz6ov)02 de junio de 2021 - 05:20 p. m.
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  • Hermann(62494)03 de junio de 2021 - 02:35 p. m.
    La violencia engendra violencia. Y la violencia que no se reconoce es la que saquea del erario los dineros de la salud, la educación y apoyo a los más vulnerables. No veo que se horrorice porque se hayan robado el dinero del hospital de B/tura o porque con contratos y excensiones de impuestos paguen el Aporte a las campañas. Esa es la peor violencis
  • Hector(31467)02 de junio de 2021 - 06:55 p. m.
    Otra vez Simón el bobito; el que huele a pedo uribestia.
DAVID(rv2v4)02 de junio de 2021 - 01:39 p. m.
Duque habló anoche para el pueblo Chino, en mandarín suplanperfecto, y dijo: Mi jefe me dijo a mi: Ivancito, mientras yo viva, la Chencha te cuidará y no te faltará nada. Que si la vaina se pone fea, usted se viene a ordeñar, y yo me hago cargo del rejo.
DAVID(rv2v4)02 de junio de 2021 - 01:34 p. m.
La madre de todos los homicidios, de los desaparecidos, no lo duden, es la misma Policía. Hasta que no la cambien, bajarán a más gente a la fosa. Lo grave es que suba la marea y se lleve a los de la clase de más arriba su fijación mental o gente de la bien fuerte intolerancia. ¡Casos se han visto!
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