Por: Juan Carlos Rincón Escalante

Si Maduro es tan dictador, ¿por qué no ha matado a Guaidó?

La extraña crisis en Venezuela ha sacado a relucir lo mal que estamos en argumentación y lo fácil que es manipular a las personas utilizando engaños persuasivos.

Dentro del campo de quienes creen que el régimen de Nicolás Maduro no es dictatorial -y que, entonces, todo se trata de una conspiración para dar un golpe de Estado contra un gobierno democrático-, un argumento en particular me llamó la atención. En un tweet que se regó como pólvora, Florencia Lagos Neumann escribió lo siguiente:

“Dictadura es dictadura:

Pinochet era dictador;

Videla era dictador;

Somoza era dictador;

Franco era dictador...

Si en sus dictaduras hubiera aparecido un loco autoproclamándose presidente, a las dos horas era fusilado y tirado a una fosa común, ¿se entiende?”.

Lo que se entiende, si jugamos a traducir lo que Lagos deja tácito, es que Maduro no es un dictador. La prueba irrefutable: no ha matado a Juan Guaidó. A la fecha, más de 25.000 personas han dicho que les gusta esa manera de ver el asunto.

El problema es que se trata de un argumento ridículo disfrazado de profundidad y contundencia. Es una de esas construcciones retóricas, diseñadas específicamente para las redes sociales, que producen cortocircuitos mentales y son compartidas con entusiasmo, aunque se pueden desarmar con facilidad.

En síntesis, se trata de una falacia. Veamos qué tanto resiste.

La base del argumento es que las dictaduras implican que quien está al mando puede fusilar a cualquier opositor que surja. Entonces, ante la presencia de un acto de insolencia tal como el cometido por Guaidó, cualquier dictador lo hubiera mandado a tirar en una fosa común. Como Maduro no lo hizo, eso demuestra que (a) no tiene el poder para dar la orden y/o (b) es un demócrata que respeta el disenso. La dictadura venezolana es inventada.

Hay otra posibilidad: ¿no será que Maduro, pudiendo dar la orden, tiene otros incentivos para no matar a Guaidó? Por ejemplo, el hecho de que la comunidad internacional tiene los ojos puestos sobre el opositor y asesinarlo sería dar una excusa diplomática para la invasión militar que tanto vienen considerando en la Casa Blanca. Eso, sin contar la reacción de una buena porción de la población venezolana, que ha rodeado al opositor y vería el homicidio como un ataque directo. Hay mucho por perder con un acto que no tiene beneficios claros.

Incluso si descartamos lo anterior, ¿acaso las dictaduras se definen exclusivamente por los asesinatos selectivos?

Sí, Maduro no ha matado a Guaidó. Pero, por mencionar algunas cosas, desconoció la Asamblea Nacional, elegida con una votación altísima, porque no le gustaba que fuera de mayoría opositora; tiene en el Tribunal Supremo de Justicia a fichas que hacen todo lo que diga; se reeligió en elecciones plagadas de sospechas de fraude; ha sobornado con ascensos a miles de militares para garantizar la fidelidad del Ejército; no ha rechazado el actuar de los colectivos chavistas, grupos paramilitares que mataron personas en las marchas de protestas contra el régimen; y planeó una Asamblea Nacional Constituyente para que le hagan una Constitución a su imagen y semejanza.

Blanco es, gallina lo pone, frito se come...

Hay dictaduras de todos los colores y sabores. Los regímenes son inteligentes; no necesitan estar dando golpes de autoridad para saber que tienen todo el poder bajo su control. La prudencia en ciertos momentos es su aliada, más aún si tienen la intención de venderse al mundo como una democracia asediada e injustamente estigmatizada, de tal manera que las personas facilistas los comparen con los verdaderos dictadores, esos que mataban a diestra y siniestra, y concluyan que no hay nada malo en Venezuela; que la muestra viviente de un país libre es que Guaidó no ha sido asesinado. ¿Se entiende?

@jkrincon

 

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